El desarrollo embrionario es un momento crítico en el que la exposición a las más diversas sustancias químicas puede causar una enorme cantidad de desarreglos. Los ginecólogos no se cansan, por ejemplo, de advertir a las madres acerca de que eviten la ingesta de muchos fármacos u otros compuestos, sabedores de lo fino y delicado que es el equilibrio químico que debe mantenerse dentro del útero materno para que la nueva persona vaya construyéndose sin problemas.
Una de las cosas que más influyó en este tipo de cautelas fueron las terribles consecuencias que tuvo la administración de otra de esas maravillosas sustancias producidas por la industria química, la talidomida que se recetó a muchas madres para combatir las molestias durante el embarazo. Fue una dura lección, como también lo fue la del DES, entre otras muchas, que hicieron que se aprendiera mucho acerca de lo peligroso que es interferir en el equilibrio químico que debe presidir el desarrollo del embrión humano.
La ciencia ha estudiado mucho acerca de sustancias que pueden causar mutaciones (sustancias mutagénicas) o monstruosidades (sustancias teratogénicas), así como una larga serie de anomalías congénitas de mayor o menor gravedad. Lamentablemente , aún no existe la debida conciencia acerca de ello entre las mujeres y los hombres de la calle.
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) , de modo semejante a otras muchas sociedades paralelas en todo el mundo, elaboró hace unos años un informe en el que resumía el efecto que muchas sustancias químicas podían tener sobre el embarazo (1). Estaban muy preocupados porque nos habíamos “familiarizado” tanto con el hecho de estar rodeados de decenas de miles de productos químicos, muchos de ellos de efectos desconocidos, que habíamos “olvidado y desestimado los riesgos para la salud que pueden derivar de su utilización, así como las medidas de precaución imprescindibles para minimizarlos”.
El informe citaba el riesgo que podía entrañar la exposición de las embarazadas a determinadas sustancias. Sustancias como el mercurio, el plomo, el cadmio, el antimonio o el arsénico, entre muchas otras, como diversos pesticidas o como el éter de etilenglicol (asociado a defectos congénitos). Apuntaba la gran preocupación existente por los efectos de disolventes tales como el tricloroetileno, el benceno, el estireno, el formaldehído, la naftilamina, el cloruro de vinilo, el óxido de etileno o el óxido de estireno (algunos disolventes han sido ligados a cosas tales como defectos del tubo neural y daños en… (LEER MÁS)






[...] Fuente: http://carlosdeprada.wordpress.com/2009/08/14/el-embarazo-un-momento-para-la-precaucion-ante-los-rie… [...]
Por mucho que durante el embarazo se intente evitar estas sustancias es imposible hacerlo, ya que estamos respirando estos productos.
Por poner un ejemplo, la moratoria de 10 años solicitada en el 2002 por el gobierno de turno para permitir niveles de cloroformo en el agua potable 10 puntos por encima del resto de la Unión Europea…
Las embarazadas están respirando contínuamente el CLORO (creo que es la primera ARMA QUIMICA empleada en la 1ª Guerra Mundial por Alemania) y el CLOROFORMO (que es una DROGA prohíbida como anestésico por sus efectos letales, si no me falla la memoria) que se evapora en las alcantarillas y llega a nuestras casas no sólo en el agua, también a través de los desagües.
Creo que las asociaciones que luchan contra las drogas deberían comenzar por ocuparse de estos productos que todos estamos inhalando…
salud!.-
si m duele mucho la cabeza y yo tomo taylenol de 500mg afecta ami bb asu desarrollo?