
Jeremías Johnson es el nombre de mi película favorita. Protagonizada por Robert Redford , el escenario donde se desenvuelve son las Montañas Rocosas de Norteamérica. Unos paisajes , entonces, poblados de indios y de animales salvajes.
Jeremias era un buscador de la libertad, aún al precio de tener que luchar con la rudeza de la montaña y aún -noblemente- con los indios (con los que pactaría). Consideraba como intolerables muchas cosas que en la civilización actual se toman como naturales. Nos hemos hecho a ellas de tal modo que creemos que son tan normales como el hecho de respirar.
¿Se imaginan que les hiciesen socios a la fuerza de un club y les pasaran unas cuotas desorbitadas?. ¿Se imaginan pasarse más de media vida trabajando -en trabajos insulsos normalmente- para sostener los caprichos de ese club sin posibilidad real de oponerse a ello?. Sé que la siguiente pregunta puede parecer una pregunta un tanto excesiva, pero no duden que a Jeremías Johnson no se lo habría parecido: ¿les preguntaron alguna vez si querían ser o no socios de la sociedad?. Nos han hecho socios forzosos de la sociedad y tenemos que comulgar con todas sus ruedas de molino, contribuir con nuestro trabajo a todos sus excesos e inmoralidades.
A Jeremías le espantaba la servidumbre que los hombres de la civilización consideran como vida “normal”, esa exclavitud disfrazada de libertad, esa mediocridad en la que algunos creen triunfar, esas absurdas disquisiciones -como las ideologías- que algunos cren que son formas de pensar,… Y se marchó a la soledad de los bosques helados.
Hay un momento de la película en el que Jeremías , ante un formidable paisaje, se despide de otro cazador y este suelta una de las más gloriosas parrafadas que jamás haya oído decir. El compañero le dice a Jeremías “yo le dije a mi madre que me iba a las montañas a vivir de la caza. Me dijo: hijo, las montañas son para las fieras y para los salvajes.Y yo le contesté: madre, las Montañas Rocosas son la médula del mundo. Y vive Dios que tenía razón”.
Yo también creo que los espacios salvajes son la médula del mundo. Yo también, por loco que pueda parecerles, soñé con retirarme alguna vez a esos lugares, horrorizado ante la perspectiva de convertirme en un esclavo, condenado , como Sisifo en el Tártaro, a pagar toda una vida un precio ficticio por una casa, por un coche y por mil estúpidas cosas, amenazado por los bancos, por Hacienda, y por mil y un otros patéticos horrores que me inquietasen hasta el punto de olvidar algún día quién era y para qué había nacido.
Sé que puede parecerles algo “loco”. Pero yo les digo que lo loco sería no soñar con la máxima libertad. Que lo loco sería resignarse a ser un esclavo obediente que llegase a pensar lo que quieren que piense.
Dentro de mí hay un Jeremías Johnson. Sería horrible que hubiese un funcionario o un contable. Sé que a veces puede no parecerlo, pero así es.
Creo que cuando le preguntaron a Yukio Mishima, gran defensor de las tradiciones del Japón, qué era lo que había de japonés en su casa, ya que esta, y la propia ropa de Mishima, eran occidentales, Mishima les contestó: aquí sólo lo invisible es japonés. Del mismo modo, no se engañen, aún cuando puedan verme con corbata, si viesen dentro de mi alma verían una montaña salvaje.
La Historia de la civilización no ha sido más que la Historia de la domesticación del alma humana, un esfuerzo titánico para que el hombre se someta a los dictados de otros hombres y no a los dictados del propio corazón.
Muchas veces se llama “cordura” a ése sometimiento, yo creo que cuando ese sometimiento se interioriza de tal manera que llegamos a creer que forma parte de nuestra forma de ser, es cuando realmente estamos locos. Y no solo locos sino muertos. Muertos en vida. La libertad domesticada no es libertad. Y sin la libertad de ser no hay vida.
Vivir en libertad, como Jeremías Johson, puede ser duro. Pero es vivir. Puede parecer difícil buscar la forma de sobrevivir sin traicionarse uno mismo, pero hay que hacerlo. El escenario pueden ser las Montañas Rocosas o, más difícil aún, el seno de la civilización. En éste último caso nos veremos obligados a un esfuerzo y a un ingenio suplementarios, al despliegue de toda una serie de tácticas que nos lleven a ser nobles en un mundo innoble, dignos en un mundo indigno, buenos en un mundo malo, libres en un mundo cautivo, honrados en un mundo corrupto, cuerdos en un mundo loco,…
Tengo que confesarles que los esfuerzos que requiere, las frustraciones que genera, pueden a veces desgastar. ¿Pero quien dijo que la vida tenía que ser fácil?. No se trata de tener una vida fácil. El que quiera tener una vida fácil que “muera” en vida, que se domestique.
A veces miro las montañas y sueño con fugarme a ellas. Pero ¿que demonios? ¿para qué?. Aparte de las obligaciones que tengo para con otras personas, llevo las montañas dentro de mí. Pero querría, aunque sea al final de mis días como los poetas chinos de la dinastía Tang, retirarme alguna vez a las soledades.
Les recomiendo que, si pueden, vean la película de las aventuras de Jeremias Johnson. Es mi sueño de la vida de un hombre que dependa sólo de sí mismo y de la Naturaleza, sin ser preso de absurdos miedos que le hagan caer en una cautividad que sólo aparentemente es más confortable.





¡Excelente ensayo! Muy explicativo y muy verídico por cierto. Debo decir de todas formas que el personaje se contradice un poco, pues su propia ideología se basa en el repudio de los razonamientos. El motivo por el que apoyo esa disquisición es que solo esos pensamientos de hombres intelectuales (aunque piensen no serlo) y libres son los que deberían de valer para lograr un mundo nuevo y mejor. No se si lo copiaste de algún lado o lo escribiste vos mismo, pero no deja de parecerme excelente. Un saludo.
Como ya lo dijo Rousseau. Estamos de acuerdo, he visto la cinta y luego la he comprado y estoy hablando del año 85. He leido a Patterson el libro suyo de su aventura en el Nahanni del Sur entre 1929 y 1952. Se parece algo a esta cinta. Pero sin lucha contra nadie. Ahí los indios van a lo suyo.
Peor en lo esencial, la vida cambia con los foros del libre pensamiento en Internet, una herramienta al servicio de la discordancia y de lo único libre que es el pensamiento de algunos que saben pensar al margen de intereses. Tenga en cuenta que para pensar hay que emanciparse de la parte de robot en que nos ha sumido la sociedad consumista-materialista.
Un cordial saludo. Hsta siempre. Alfamando
Carlos, me imagino que habras visto “Dersu Uzala” otra pelicula que habla de la pureza de la vida en las montañas y qe desde aqui recomiendo…
Un saludo, Angel
Claro , Angel Manuel. Es otra de mis favoritas. Pero no doy abasto para comentar todo aquí. Dersu Uzala, basada en las andanzas reales de Vladimir Arseniev en la taiga de Ussuri, y dirigida por Kurosawa, es una de las mejores plículas que pueden verse. Si tuviése tiempo hablaría de ella, de lo que expresa acerca de la vida en la Naturaleza y de la grandeza de corazón de Dersu. Pero en fin. Un abrazo