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En esta sección voy a desgranar parte de la visión eminentemente naturalística que tiene la Biblia. En el Libro Sagrado la manifestación de Dios , la teofanía, es eminentemente “biológica”. Pero vayamos por partes, comenzando por una introducción al tema:
INTRODUCCIÓN
El tema de que nos ocupamos es un tema tan amplio que en realidad requeriría no de un libro solo sino de una serie de ellos que fuesen desarrollando las muchas implicaciones del asunto que se trata. De hecho mí idea es ir, en la medida que Dios lo permita, realizando diferentes libros -publicados en la red o en papel- que, comenzando por este, permitan aproximarse a algo tan vasto como es la presencia de Dios en la Naturaleza, en la Creación.
Que la Sagrada Escritura ,inspirada por Dios, esté tan llena de alusiones a la Naturaleza, no deja de reflejar hasta que punto el Espíritu Santo –como escribiera recientemente el Papa Benedicto XVI- “sale a nuestro encuentro a través de la Creación y su belleza”. Dios se nos manifiesta en el Universo desde el momento mismo en que su Palabra comenzó a animarlo. Y los autores de la Biblia, hombres mucho más cercanos a la Naturaleza que el hombre actual en general, jamás dejaron de sentir Su presencia en el viento, en las montañas, en el firmamento, en los bosques, en la fertilidad de la tierra, en el mar, en los ríos, en los animales salvajes,… Hasta el punto de que ,como ya hemos apuntado, abordar la importancia que la Biblia concede a esta realidad, requeriría hacer, por ejemplo, un libro específico sobre la presencia de Dios en las aguas, otro sobre los animales, otro sobre las montañas, sobre la meteorología, sobre los astros, sobre el fuego, sobre la vegetación, sobre la tierra, …
Sin embargo ,todas esas cosas giran en realidad en torno a un mismo aspecto. Y ese aspecto crucial es, precisamente, el que nos ocupa ahora y que sirve de base a todos los demás. Me refiero al concepto del Dios Viviente del que a continuación vamos a ocuparnos explorando muchas de las connotaciones con que se expresa en la Escritura. Haciéndolo se nos mostrará una forma de acercarse a Dios que poco tiene que ver, en general, con ciertas tendencias derivadas de las actuales formas de interpretar la realidad que acaso ,en cierta medida, hayan podido tender a encerrar la espiritualidad dentro de conceptos racionales abstractos más o menos áridos.
La Biblia ,en cambio, no nos muestra a un Dios encerrado en conceptos ,conceptos que acaso sus autores habrían juzgado casi como a los antiguos ídolos. La Biblia nos muestra a un Dios Viviente, entendido como una suerte de Corazón que bombea la sangre del Espíritu en toda la Creación. Un Dios al que se ve moviendo los astros, haciendo soplar a los vientos, rugir a los leones, crecer a las plantas,… Un Dios que actúa aún en los niveles más íntimos de los seres vivos, haciendo desarrollarse sus células, tejidos y órganos dentro de sus madres. Un Dios, en fin, de la Vida. Que se manifiesta no en los conceptos racionales ajenos muchas veces a la Vida, sino en la Vida misma. Y de una forma que a cualquier hombre versado en las ciencias naturales, como a mí que, en definitiva, soy un naturalista de campo, le resultará especialmente apasionante. Ya que la visión que se nos ofrece es una visión extraordinariamente orgánica, casi “biológica” podríamos decir. Y profundamente “ecológica”.
Pastoral (Beethoven)
A lo largo de los siguientes capítulos veremos como el Dios de los Vivientes nos hablará en la Naturaleza , Naturaleza empleada una y otra vez por los autores bíblicos como poderoso testimonio divino frente a toda idolatría. Veremos a Dios en la Vida. Abordaremos el principio de la Encarnación que presidió la Creación. Veremos a Cristo como cabeza de un cuerpo extendido por todo el universo que al final de los tiempos habrá de ser salvado. Y ,en fin, otras muchas cosas, que nos mostrarán una visión de nuestra fé extraordinariamente viviente, extraordinariamente ligada a toda la Vida de la Naturaleza.
La Naturaleza es un discurso divino que se filtró en las páginas de la Biblia de forma semejante a como lo hacía dentro de los propios seres vivos. Discurso divino que muchos hoy en día hemos dejado de escuchar . Es desde el convencimiento de que este alejamiento de lo natural, esta desnaturalización , tiene mucho que ver con ciertos males que aquejan a la espiritualidad en los tiempos actuales, que he escrito esto.
La fé ,como la misma Biblia, nació rodeada de Vida , envuelta –como Adán en el Paraíso- por una Naturaleza en la que se sentía viva la presencia de Dios. Esa Vida, teofánica en sí misma, contagió de Vida a la propia Biblia. Y no puedo sustraerme a la idea de que hoy el hombre, rodeado de sus propias creaciones, de sus propias ideas, de sus propios ingenios, acaso pueda tender demasiado a endiosarse y a olvidarse del verdadero Creador. Y que , rodeado muchas veces de cosas e ideas muertas, ha tendido a elaborar filosofías que restan vitalidad a la Biblia y a la fe que se sustenta en ella.
Por eso creo que hay que incidir ,en la medida de nuestras humildes capacidades , en potenciar todas esas cosas que conectan nuestra fé con la Vida. Porque acaso muchos de nosotros estemos en exceso rodeados por cosas muertas “hechas por mano del hombre” (como se reitera en la Biblia acerca de los ídolos) a las que damos culto ,consciente e inconscientemente, y apenas reparemos en las que de forma más clara son obra de Dios, y que podrían fortalecer nuestra fé. Ya que, no en balde, es Dios mismo quien nos habla a través de ellas, como de forma reiterada nos dicen los autores bíblicos, como vamos a ver a continuación.
INTRODUCTION
The issue before us is such a broad topic that does not actually require a single book but a series of them that were developed many implications of the case involved. In fact my idea is to go to the extent that God allows it, doing different books published on the web or on paper, which, beginning with this, leaves us to something so vast as is the presence of God in Nature, in Creation.
That the Holy Scriptures, inspired by God, is so full of allusions to nature, it reflects the extent to which the Holy Spirit, as recently wrote Pope Benedict XVI, “comes to us through creation and its beauty . God says we are in the universe since the moment it began to cheer his Word. And the authors of the Bible, men much closer to nature than men in general now, never ceased to feel His presence in the wind over the mountains in the sky, in the forests, soil fertility, at sea, rivers, wildlife, … To the extent that, as we have said, addressing the importance that the Bible gives to this reality, would do, for example, a specific book about God’s presence in the water, another for animals, another on the mountains on the weather, about the stars on fire, on vegetation, on land, …
However, all these things actually revolve around a single point. This aspect is crucial, precisely, this one now and which underpins all others. I refer to the concept of the Living God that we will look to explore many of the connotations that is expressed in Scripture. Doing so will show us a way of approaching God that has little to do, in general, with some trends from the current ways of interpreting reality that perhaps, to some extent, may have to enclose tender spirituality within sound abstract concepts more or less barren.
The Bible, however, does not show us a God trapped in concepts, concepts that the authors might have tried almost like the old idols. The Bible shows us a Living God, understood as a kind of heart that pumps blood throughout the Spirit of Creation. A God who is moving the stars, making winds blow, to the lions roar, the plants grow, … A God who acts even in the most intimate levels of human beings, developed by their cells, tissues and organs within their mothers. God, in short, life. Which manifests itself not in the rational concepts are often alien to life, but in life itself. And in a way that any man versed in the natural sciences, and me that ultimately I am a natural field, it will be especially exciting. Because the vision we are offered is a very organic, almost “biological” one might say. And deeply “green.”
Pastoral (Beethoven)
Throughout the following chapters we will see how God speaks to us of Living in Nature, Nature used again and again by the biblical authors as a powerful testimony against all divine worship. We will see God in the Life. Deals with the principle of the Incarnation which he presided over the creation. Let Christ as head of a body spread around the universe at the end of time will be saved. And finally, many other things that show us a vision of our living faith extremely, extremely linked to the whole life of nature.
Nature is a divine discourse that was leaked on the pages of the Bible in a similar way as it did within their own living. Divine speech that many now we’ve stopped listening. It is from the conviction that this alienation of nature, this sense has a lot to do with certain evils afflicting spirituality in modern times, I have written this.
Faith, as the Bible itself, was surrounded by life, wrapped as Adam in Paradise, by a Nature which was the living presence of God. This Life, Teofane itself infected Life Bible itself. And I can not escape the idea that man today, surrounded by his own creations, their own ideas, their own ingenuity, we can aim too endian and forget the true Creator. And, often surrounded by dead things and ideas, has tended to develop philosophies that remain vital to the Bible and the faith that sustains it.
So I think we need to influence, to the extent of our humble abilities, to strengthen all those things that connect with our faith life. Perhaps because many of us are surrounded by too much dead things “made by man” (as reiterated in the Bible about the idols) that we worship, consciously and unconsciously, and just reparemos in those more clearly are the work of God, and that could strengthen our faith. Because, not in vain, it is God himself who speaks through them, and repeatedly tell us the biblical authors, as we shall see below.
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