La palabra “música” procede de las Musas. Y las musas, como las del monte Helicón que inspirarían al poeta Hesiodo, eran espíritus de la Naturaleza. El cantar de los arroyos, el trino de los pájaros, el susurro del viento entre las copas de los árboles,… la armonía toda de la Naturaleza, es música que desde siempre inspiró a las personas sensibles. Los antiguos llegaron a hablar incluso de la “música de las esferas”. Ese espíritu de armonía, esas “musas”, o ese “Apolo”, tocaron a los poetas llevándoles a componer la música de las palabras que es la poesía, la música de los colores y los trazos que es la pintura y, como no, la música propiamente dicha (siempre que sea música de verdad y no ciertas cosas que hoy reciben tal nombre). Creo que Beethoven dijo que la música era el lenguaje de Dios. Y ciertamente hay en ella algo misterioso que nos inflama el corazón. Algo que debe vibrar en la esencia misma de todas las cosas, de todo el Universo.
Martirio de San Sebastián (Debussy)
Pastoral (Beethoven)
Obertura Trágica (Bramhs)
Frragmento Sinfonia nº 3 (Bramhs)
Otro fragmento Sinfonía nº 3 (Bramhs)
Ave Maria (Schubert)
Concierto Violín (Tchaikovsky)
Meditación (Glazunov)
Felicidad (Bruschi-Benvenuti)
Tocata y Fuga en mi m. (Bach)
Jesus Bleibet (Bach)
Fragmento sinfonía Patética (Tchaikovsky)
Marte, de Los Planetas (Holst)
Venus, de Los Planetas (Holst)
Júpiter, de Los Planetas (Holst)
Fortuna, de carmina Burana (Karl Orff)
Fragmento Sinfonia 8 (inacabada) de Schubert
Sinfonía 7 (Beethoven)
Sinfonía 8 (Dvorak)
Maestros cantores de Nuremberg (Wagner)
Tristán e Isolda (Wagner)




