
San Tirso y San Bernabé
Llaman la atención enclaves como el del pueblo de Puentedey , pintoresca villa emplazada sobre una barrera de roca calcárea que atravesó el río Nela, de aguas copiosas, creando un arco ,llamado por algunos el “arco de Dios”, que es un puente natural de piedra de gran plasticidad. En las inmediaciones de este pueblo, en un recoleto vallecito cubierto de quejigos y encinas, llama nuestra atención, en las épocas lluviosas, la cascada de la Mea , de decenas de metros de caída. Bajo ella se forma una espectacular formación de rocas travertínicas (depósitos de carbonatos).
Unos kilómetros al norte, nos encontramos en una de las merindades más interesantes de Burgos, la Merindad de Sotoscueva, en la que descubriremos hasta que punto en estas tierras se ha fusionado la cultura humana de la zona con sus inolvidables paisajes. Para verlo podemos internamos en uno de los espacios naturales más destacados de Castilla y León : el Monumento Natural de Ojo Guareña. En él el río Guareña , en un entorno forestal privilegiado , se interna en el circo o valle ciego de San Bernabé, para desaparecer sorprendentemente bajo tierra por una grieta del terreno (reaparecerá en superficie al otro lado de la sierra unos kilómetros después tras un recorrido subterráneo). Y es que en esta zona , en unos siete kilómetros cuadrados, hay unos cien kilómetros de galerías activas. Hay una enorme profusión de cavernas , cual si el territorio fuese un enorme queso gruyere.
Una de las cuevas más conocidas está precisamente encima del lugar donde se sume el río Guareña. Es una cueva que ha tenido tradicionalmente una gran importancia social, cultural y religiosa en la zona. De hecho el nombre de la Merindad , Sotoscueva –esto es, bajo la cueva- no es casual. Encontramos aquí uno de los más originales santuarios cristianos de España y , sin duda, uno de los más integrados en la Naturaleza. Hablamos de la ermita de San Tirso y San Bernabé , incrustada en la boca de la cavidad bajo unos precipicios espectaculares. Pero si es sorprendente el aspecto exterior del lugar sagrado , no digamos el interior, en el que nos aguarda la contemplación de unas interesantísimas pinturas murales realizadas sobre la bóveda misma de la cueva. Pinturas de los siglos XVIII y XIX que aluden a la vida y milagros de San Tirso, y que cautivan por su simplicidad y belleza. Algunas aluden, como no, a la intercesión del santo que salvaba la vida de los que se despeñaban desde el tremendo cortado rocoso. Unida a la cavidad que sirve de ermita, la cueva continúa dentro de la montaña, pudiendo visitarse una parte que nos cautiva por su misterio.
Saliendo de la gruta y continuando por la carreterita que asciende hacia el borde del cortado superior ,podemos , además de contemplar desde aquí magníficas panorámicas (siempre con cuidado de no acercarnos demasiado al borde y tener que probar si nos auxilia o no San Tirso) , visitar la encina que sustituye a la que sirvió de lugar de reunión de los concejos de la Merindad, antes aún parece, de que el Ayuntamiento, durante siglos, se estableciese en la cueva que antes visitamos.
En pocos sitios como este del norte de Burgos, podemos maravillarnos ante tal fusión de Naturaleza y Cultura, que podemos complementar, por ejemplo, desplazándonos también a la cercana Espinosa de los Monteros.





Las Merindades es una de las comarcas más bonitas de Castilla que he visitado. Me encantó Espinosa de los Monteros, Ojoguaraña, Medina de Pomar, y sobre todo Frías. Cerca de Espinosa hay una casa rural llamada El Cajigal cuyo dueños Alberto e Inma son encantadores y la casa es una lindeza.