Acaso muchos piensen que ser cristiano es solo cumplir con una serie de rituales, ir a misa, etc. Eso es una parte de ser cristiano. Pero si sólo hay eso existe la posibilidad de que un “cristiano” no se diferencie mucho de aquellos fariseos -muy cumplidores de los ritos, pero no del espíritu de la Ley de Dios- que traían de cabeza a Jesús de Nazaret y que, finalmente, acabaron por llevarlo a la cruz.
Ser cristiano, ante todo, es intentar ser como Cristo. Y Cristo vino al mundo para entregar su vida para salvar el mundo. Todo aquel que no entrega su vida para salvar el mundo, todo aquel que no se compromete hasta la médula para crear un mundo mejor, no es cristiano.
Ser cristiano no es ser aparentemente muy bueno media hora a la semana y luego dedicar todo el resto del tiempo a ir en pos del dinero, caiga quien caiga, se dañe lo que se dañe,… y luego confesarse creyendo que así se limpia tanto pecado.
Algunos que en realidad dan culto al dinero o a la propia comodidad, poder o interés, creen que pueden ser cristianos. Pero ya sabemos aquello de que “no se puede servir a Dios y al dinero a un tiempo”
Muchos creen que pueden trabajar, por ejemplo, en una gran empresa que sólo busca el propio beneficio e incluso que hace daño a miles de personas y luego ser cristianos.
No se puede ser cristiano así. Ser cristiano implica, casi necesariamente en un mundo injusto, jugársela. Ir contra corriente. Estar al borde del precipicio. Y más en unos tiempos tan golfos y corruptos, donde dejarse llevar por las corrientes dominantes difícilmente suele coincidir con algo bueno.
Hoy en día pareciera que pocos quisieran saber la verdad acerca de nada. Es más cómodo, a veces, no saber. Huir de la luz y refugiarse en las más cómodas “tinieblas” de la mentira y la cobardía. Muchos son educados desde pequeños para que, simplemente, se ganen la vida. Con lo que sea, mientras paguen.
Se busca la gran casa, el gran coche, el buen traje, el buen sueldo,… y esa es la Estrella Polar que guía nuestros pasos. Aún en muchas familias pretendidamente cristianas se potencia eso en los niños ya desde la guardería.
“Buscar primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura”
“Mirad las aves del cielo”
Ser cristiano es consagrarse a una causa justa. Ser cristiano es hacer el bien, incluso con el trabajo que se realiza todos los días de la semana. “Por sus obras los conoceréis”.
Ser cristiano es supeditar todo, aún la propia supervivencia incluso, a lo que se considera justo y verdadero.
Uno no puede ser cristiano y tolerar que se deforme y pervierta la Creación, que se destruya la armonía y el equilibrio.
Uno , en mi caso, no puede ser cristiano y callar ,por ejemplo, cuando ve como hay niños que pueden enfermar de cáncer por unos vertidos, cuando ve como hay mujeres que pueden abortar o dar a luz niños con problemas por ingerir productos contaminados, cuando ve como se emiten sustancias cancerígenas,… Uno no puede ser cristiano y disimularlo para seguir cobrando.
Uno no puede ser cristiano y mentir, por ejemplo, si es periodista, si el responsable de un desmán es anunciante del medio de comunicación en el que trabaja o si determinadas fuerzas económicas o ideológicas se oponen a la verdad.
Uno no puede ser cristiano si se arrodilla ante ideologias falsas y dañinas de un signo u otro.
Uno no puede ser cristiano y fomentar el engreimiento de esos hombres que se creen “como Dios”, dando culto religioso a una ciencia y tecnología desenfrenadas y sin moral.
Uno no puede ser cristiano y arrodillarse, sin más, ante la “Diosa Razón”, sino entender que la razón humana puede equivocarse , e incluso corromperse, y exigir por ello mucho rigor con los razonamientos.
Uno no puede ser cristiano y acobardarse ante determinados fundamentalismos cientifistas que niegan algo que vaya más allá de lo que la limitada razón y los restringidos medios humanos puedan dominar ,medir o abarcar, como si los instrumentos humanos fuesen lo más grande concebible en la existencia, como si, virtualmente, hubiese algunos hombres que niegan a Dios pero que , a la vez, en la práctica, no tuviesen empacho en presentarse de hecho a sí mismos como última referencia de todo. Como “Seres Superiores” al fin y al cabo sin nada por encima de ellos.
La creencia en Dios no nos convierte en menos racionales o en menos científicos, si de eso nos ocupamos, sino acaso más. Ya que la ciencia y la razón necesitan una humildad y una duda sistemática acerca de la fiabilidad de nuestros propios razonamientos, que desaparece cuando nos engreímos. Y porque,al fin y al cabo, lo que la ciencia debiera buscar es la verdad y el rigor y eso ningún mandamiento cristiano lo condena. Los cimientos más nobles de la ciencia los pusieron hombres de fe. Olvidar eso , cortar esas raíces, sólo llevará a que la ciencia y la tecnología pierdan toda referencia ética (como lamentablemente está sucediendo progresivamente y un cristiano debe denunciarlo)
Uno no puede ser cristiano si no es como un niño (“dejad que los niños se acerquen a mí”), como el niño del cuento del traje del emperador, que llevado de su inocencia, dice la verdad de lo que ve.
A lo más que puede llegar un cristiano es a ser prudente (“sed cautos como serpientes y sencillos como palomas”) nunca cobarde.
Ser cristiano es intentar ser como Cristo. Ése Cristo que rezaba en los descampados , fuera de los poblados. Ése Cristo que se retiró al desierto. Ése Cristo que se transfiguró en lo alto de una montaña. Ése Cristo que llamaba a una vida más sencilla y honrada.
Ser cristiano es moverse por amor. Amor a los semejantes y amor a la Creación entera. No por interés. Ni por la frialdad de un cálculo o un razonamiento.
La causa ecologista es una de las vías de manifestar el espíritu cristiano con mayor plenitud, haciendo el bien al prójimo y a la Creación a un tiempo. Contribuyendo humildemente a mantener vivo el Jardín del Edén.
Sintiendo en los valles, en las montañas, en los mares, en los bosques,… la presencia del Ser Único, de la Fuerza Única, que es el corazón que anima todas las cosas.
Dios está en todas partes. En todas partes se le escucha. “Por toda la tierra corre su voz y hasta el confín del orbe sus palabras”.
Ser ecologista de verdad es conectar con esa Fuerza Fuente que mueve y mantiene la armonía y el equilibrio de la Creación y colaborar con ella para restaurar las heridas y disarmonías que el pecado humano está abriendo en la tierra y en el alma del hombre.
El conocimiento de las Ciencias Naturales, siempre que no se caiga en ciertos vicios, lejos de alejarnos de Dios , es algo que, como ninguna otra cosa, nos acerca a él. Ver la complejidad de aún la más sencilla forma de vida. Contemplar como todas las cosas forman una Unidad. Igual que hay un solo ser tras la aparente diversidad de las células de nuestro cuerpo, lo que vemos a mayor escala nos sugiere que ha de haber un solo Ser tras del organismo de la Biosfera y del Universo en suma. Un solo Ser del que todos somos parte, del que todos somos células, un solo Ser en el que todo es Uno, como dicen los místicos. Y como ,por otro lado, también saben los científicos más serios. No aquellos que ,ciegos a la verdad, aún a la que podemos ver con los ojos y con la razón, se dedican a trocear, a desfigurar la realidad , llevados de un ciego y miope reduccionismo. Eso de que el observador puede influir sobre lo observado es mucho más cierto de lo que algunos creen y el no tenerlo en cuenta puede llevar a que ,en el proceso de estudio, se descomponga y haga imposible de comprender aquello que había comenzado a estudiarse. Como esa persona que desmonta un aparato complejo y luego no sabe como volver a hacer que funcione, muchos científicos analizan partes cada vez más diminutas de los seres vivos, pero se van olvidando progresivamente del conjunto del organismo y ,por supuesto, de los sistemas superiores,concéntricos, de los que ese organismo es sólo una parte minúscula.







FELICIDADES: LA VERDAD LOS HARÁ LIBRES. Valoro la acertividad y madurez de tu escrito. Dios te siga bendiciendo.
Gracias , amigo. Que Dios esté también contigo.
Gracias hermano, por ese escrito que disipa tantas dudas, siempre he sido ecologista, hace poco conocí y se me reveló la verdad de Cristo Jesús, el es un ejemplo para comprometer más nuestra vida con una justa causa, ecología social… Dios te bendiga!!!
Gracias a tí, amiga. Que Dios guíe tus pasos.
Estoy feliz por encontrar personas como tu que se preocupan y se comprometen con el medio ambiente y sobre todo vincular cristianismo y ecologia.
Gracias. Cristianismo y ecología están tan ligados que un cristianismo que no lleve a una mayor ecología, es un cristianismo desnaturalizado y puesto al servicio de una serie de ídolatrías modernas.