Originariamente existían en el planeta 62 millones de kilómetros cuadrados de frondas (unas 124 veces España) . De aquellos extensos piélagos selváticos, había 15 millones de kilómetros cuadrados en Asia, 11, 7 en Rusia, 10 en Norteamérica, 9, 7 en Sudamérica, 6, 8 en Africa, 4, 6 en Europa, 1, 7 en Centroamérica y 1, 4 en Oceanía.
Hoy ha desaparecido ya cerca de la mitad de la superficie de la piel forestal del orbe. La cosa comenzó con la Revolución Neolítica (la ganadería y la agricultura) pero tres cuartas partes de lo perdido lo ha sido en los 200 últimos años.
Quedan hoy unos 33 millones de kilómetros cuadrados de bosque ( unos 8, 4 en Norteamérica, unos 8 en Rusia , unos 6, 8 en Sudamérica, unos 4, 2 en Asia, unos 2, 3 en Africa, unos 1, 5 en Europa , unos 0, 9 en Centroamérica y otros 0,9 en Oceanía).
De esos restos , unos 13 millones de kilómetros cuadrados son lo que se llama fronteras forestales o bosques primarios, es decir, bosques vírgenes , intactos prácticamente. Espacios donde soñar con un mundo inmaculado donde el hombre no ha destruído la faz del mundo tal y como Dios y/o Natura lo hicieron.
Cerca de un 80% de los bosques primarios del mundo ha sido destruído y otro 20% está amenazado. Un total de 76 países han perdido ya todos sus bosques primarios y otros 11 pueden perderlos en no muchos años. Se estima que unos 6 millones de hectáreas anuales de bosques primarios se pierden o degradan cada año.
El mayor bosque primario del orbe es el de la cuenca del Amazonas. Pero hay grandes extensiones de este tipo de bosques en Norteamérica, Rusia y Oceanía.
En los bosques está un alto porcentaje de las especies terrestres. Cumplen además un importante papel en el planeta al acumular CO2, regular el clima y ser claves en el ciclo del agua. Son una importante reserva genética que provee de fármacos y alimentos y dan gran cantidad de materias primas, mayoritariamente explotadas sin afán de conservación de los bosques que las ofrendan.
Cada año se esfuman en el planeta entre 70.000 y 170.000 kilómetros cuadrados de bosque tropical (entre 20 y 50 campos de fútbol por minuto). Africa perdió 64 millones de hectáreas de selva entre 1990 y 2005 según la FAO. Sudamérica perdió casi 60 millones de hectáreas.
Las talas madereras, los cultivos de subsistencia, o los cultivos industrializados, como los de soja transgénica o los de palma para biocombustibles, los proyectos energéticos , mineros o de infraestructura,… siguen, junto a otros factores, desvistiendo sin verguenza la hermosa y misteriosa vestidura forestal del planeta.
¿Cuando parará la destrucción de los bosques?
LINK INTERESANTE: Global Forests Watch






[...] de la extensión de Francia, devastada por intereses particulares, les sugiero la lectura de este “Requiem por las selvas” [...]
Efectivamente un cambio climático provocó el colapso de las civilizaciones que desaparecieron, como egipcios y mayas, a parte de otras. Lo han demostrado los cientificos como Fekri Hassan y Dick Gil. Y yo añado que el cambio climático lo provocaron ellos al deforestar de forma brutal para transporte de piedras y construcción de monumentos y pirámides, para agricultura con quema en chamicera, no conocián la rotación de los cultivos. El asunto lo tenemos hoy día: la deforestación de las selvas, importantísimas en la evapotranspiración y formación de nubes que se realimentan en los océanos y que en verano forman huracanes que se desplazan al oeste y una vez destrozados, suben hacia el norte describiendo espirales -fuerza coriolis- donde se enfrían, proceso éste último más intenso en invierno, como estoy obervando. Sólo hay que seguir las fotos de los satélites que hoy en día tenemos la suerte de poder observar, el que sea un poco curioso y aficionado. Por tanto esta deforestación en la amazonia, por ejemplo, está causando la sequía del Amazonas, cataratas del Iguazú, etc.. Cielo santo, todo un Amazonas. Y como, también, son reguladores climáticos de primer orden, pues, por contra, se provocan graves inundaciones. Y no digamos las selvas Africanas (inciden sobre nosotros) y de Indonesia (generan importantes masas nubosas que se dirigen a NorteAmérica, asi que ojo). Así que o se declaran patrimonio de la humanidad, se paga a los países para mantenerlas y no las toca ni dios, o ya se sabe: a palmar como egipcios y mayas. Advertidos quedan. Claro, los viejetes dirán, muerto yo rico y gordo, que le den pol saco a too. No todos, no se me enfaden. Y si no lo quieren reconocer, me da igual, hoy, afortumandamente, podemos obervar las cosas, aunque sólo sea un poquito.