Propongo tres posibles opciones para quien visite Baracaldo.
1- MONTES DE TRIANO
Justo encima de la ría del Nervión, en su margen izquierda, cobrando altura por las laderas de los montes que la flanquean, hay un interesante primer destino. Se trata de las antiguas minas de hierro de los montes de Triano, ya en desuso, pero explotadas desde la época romana (tuvieron mucho que ver con el esplendor de la industria siderúgica de la zona). La minería a cielo abierto dejó hondas heridas en la tierra de estos montes, que la Naturaleza ha trabajado por restaurar creando un singular paisaje, en el que no faltan algunos “lagos” en lo que antaño fuesen los “cráteres” de antiguas y profundas zonas de extracción. A la zona puede subirse desde Trapagaran hasta el núcleo minero de La Arboleda (cosa que puede hacerse tanto en automóvil como en el funicular de la Reineta).
2- VALLE DE CARRANZA
A unos 50 kilómetros de Bilbao , en el extremo occidental de la provincia de Vizcaya, arropado al norte por las peñas del Armañón al norte y las de Ordunte al sur, hallamos acaso el rincón más remoto y olvidado de la provincia: el Valle de Carranza. Probablemente el mejor paisaje rural de Vizcaya, con espléndidos escenarios de prados y arboledas, como los que se avistan desde la ermita del Buen Suceso. Bajo las masas rocosas imponentes de las calizas de las Peñas de Ranero, sobrevoladas aquí y allá por aves como los buitres leonados, merece la pena visitarse la Cueva de Pozalagua, con su célebre “sala Versalles” ,donde encontramos probablemente la mayor concentración de estalactitas excéntricas de España. Cerca, aunque no visitable por cualquiera, sino sólo por personas muy expertas y equipadas, está la Torca del Carlista, una de las mayores cavidades del mundo, a la que se desciende por un conducto vertical de 365 metros para llegar a sobrecogerse ante sus 500 metros de largo, 230 de ancho y 125 de altura.
3- SALTO DEL NERVION
Pero estando en la desembucadura, hondamente humanizada, del Nervión, acaso algunos sientan la tentación, de viajar a las fuentes de este río, para encontrarse con espacios tan salvajes como los que podemos observar cerca de Orduña. Aquí, subiendo el puerto que separa esta localidad vasca, de la burgalesa de Berberana, una pista lleva al espacio protegido del Hayedo de Monte Santiago, atravesado el cual, nos asomamos a un abismo de centenares de metros de caida vertical desde el que se desploma, especialmente cuando las lluvias lo facilitan, la que acaso sea la más grande cascada de España. Hablamos del salto del Nervión, un lugar que sólo el que lo halla visto sabe que no hay palabras para describirlo.
(Estás en el blog de Carlos de Prada)





