LORCA (MURCIA)
En torno al gran pueblo de Lorca, distante unos 63 kilómetros de Murcia capital, podemos visitar varios espacios naturales de interés, de los que como es costumbre, destacaremos tres:
1- EL PARQUE REGIONAL DE CABO COPE- CALNEGRE.
El término municipal de Lorca es uno de los más grandes de España, teniendo en su interior diversos paisajes :huerta, montaña,… y costa. Y es en el litoral en el que nos centramos en primero lugar, ya que compartiendo tierras con el vecino término de Aguilas, encontramos aquí un espacio costero de sugerente belleza. Un tramo ribereño del Mediterráneo especialmente bien conservado ,como el de Cabo Cope, una península donde unas sierras costeras caen al mar en espectaculares acantilados. Bajo las aguas, unos fondos marinos muy valiosos frecuentados por sargos, doradas, morenas, pulpos, delfines,… y en los que no faltan corales. Al noreste una ondulada zona montuosa de escasa altura, la del Lomo de Bas, desciende hacia el mar, en la zona de calas y cantiles de Calnegre. Llama la atención el contraste entre el paisaje árido del interior, con sus tomillares, espartales, palmiteras,… (poblados de tortugas moras, collalbas negras, camachuelos trompeteros. mochuelos, zorros o alguna que otra águila perdicera) y el azul del mar.
2- LOS SALADARES DEL GUADALENTIN
Por Lorca pasa el río Guadalentín y si seguimos su curso,nos encontraremos , entre los pueblos de Totana y Alhama de Murcia, con un raro pero no menos interesante ecosistema. Aunque para apreciarlo halla que tener un poco de paladar, ya que no todos saben valorar debidamente el interés de los sobrios paisajes esteparios. Se trata de los Saladares del Guadalentín, pertenecientes a un tipo de ecosistema cada vez más raro en Murcia. Es lo que los técnicos llaman un cripto-humedal, que traducido al castellano es una zona llana ligada al cercano cauce de un río, donde el agua, en lugar de estar a la vista -como sucede más comúnmente en los humedales- está oculta, en el subsuelo, pero muy cerca de la superficie, de modo que sube por capilaridad y al evaporarse origina una gran concentración de sales: de ahí que se llame saladares a estas zonas. Aquí, además de una interesante vegetación halófila, o sea amante de la sal, podemos hallar aves esteparias como las ortegas, los alcaravanes o los sisones y, allí donde aflora algo de agua, cigüeñelas.
3-SIERRA ESPUÑA
La zona antes descrita, se encuentra en un pasillo que el río Guadalentín atraviesa entre las sierras de Carrascoy, al este, y la de Espuña, al oeste. Esta última es un oasis de verdor en la reseca tierra murciana, orgullo de sus habitantes y ejemplo de lo que el empeño de un hombre, en este caso un tal Ricardo Codorniú, puede conseguir. Hace unos 300 años la mayor parte de la vegetación natural de este macizo montanoso había desaparecido, y ante los problemas que la erosión estaba generando (entre ellos las temibles inundaciones) este apostol del árbol, como ha dado en bautizarse al ingeniero Codorniú, inició una repoblación a caballo de los siglos XIX y XX, cuyos frutos hoy nos maravillan. Pinares carrascos, negrales y laricios contrastan bellamente con los claros cortados calizos de la sierra. Y en ellos podemos sorprendernos viendo acaso a la ardilla de Espuña de pelaje algo más claro que las de otras zonas de España (como también les pasa a los zorros murcianos)




