SEGOVIA
Azorín diría que “en ninguna ciudad española se da como en Segovia tan perfecto concierto entre las viejas piedras y la hoja verde lozana”. Así pues, no es preciso moverse de la propia periferia de la capital para encontrar rincones de gran encanto. Pocas ciudades españolas tienen un cinturón verde como este.
Creo que sería un pecado conformarse con ver Segovia sólo desde dentro. A veces, para captar el alma de una ciudad hay que caminar también por su periferia. Hay miradores increibles, como el de Zamarramala, que merecen una visita, para ver el perfil del Alcázar y demás edificios, y el entorno natural impresionante en el que se enclava Segovia.
Una pequeña ruta interesante que puede realizarse desde la misma ciudad es la de , desde el puente de Sancti Spiritu, dejando a la izquierda el Pinarillo ( con pinos piñoneros de un siglo) descender por la Cuesta de los Hoyos, metiéndonos por el pequeño valle del río Clamores, entre sauces, chopos y otros árboles. Según bajamos el valle gana en profundidad, alzándose sobre nosotros ,soberbio en su roca, el Alcázar.
Llegamos al río Eresma y al entorno de la Fuencisla, con su famosa alameda bajo las Peñas Grajeras, sobrevoladas siempre por montones de ruidosas grajillas . Un lugar que pudo inspirar algo nada menos que la poesía de San Juan de la Cruz, cuyo sepulcro se encuentra en el Convento Carmelita que aquí encontramos.
Podemos bajar por el río Eresma y recorrer una bonita zona de bosque de ribera aguas abajo o, por contra, remontar algo sus aguas, pasar por el Puente de la Moneda, y llegarnos al Monasterio del Parral y a la famosa Alameda ,con magníficos chopos sobre las aguas del río, donde encontraremos espacios preciosos.
Si queremos alejarnos un poco más de Segovia, a unos 11 kilómetros tenemos nada menos que La Granja, con sus jardines ,que no por versallescos dejan de estar integrados en un bosque extraordinario, el Pinar de Valsaín, que lo envuelve (hasta el punto de no ser raro que paseando por los jardines, aparte de las consabidas ardillas, podamos topar con un corzo o un azor), y del que se tienen espléndidas vistas desde el gran lago superior. Por variar, y no volver a referirnos al bosque de Valsaín y a sus pinares, cerca de La Granja hay un interesante bosque de roble rebollo que merece la pena recorrer.
Para los amantes de rincones más desconocidos, hacia el norte de Segovia, pero no demasiado lejos, hay bonitos paisaes de encinar y sabinar, no por sobrios menos hermosos, en el río Pirón, pasado Adrada de Pirón, con rincones entrañables como el de la ermita de Santiaguito.




