EN TORNO A ZARAGOZA
En las inmediaciones de la capital aragonesa encontramos espacios naturales de un valor ecológico y paisajístico extraordinario.
Para empezar el propio río Ebro, que es un río que ,con su dinámica a lo largo de los siglos ha ido creando espacios singulares. Un río en una zona llana como esta es algo vivo, que serpentéa, que cambia de cauce, y que con su movimiento genera fenómenos de gran interés. Uno de esos fenómenos es la creación de los famosos “galachos” esto es, meandros abandonados del río que quedan convertidos en interesantes ecosistemas húmedos.
Pegado a la misma ciudad está el más conocido de todos, el galacho de Juslibol, al pie de unos escarpes de yeso. Además del galacho, con sus carrizales y sus zonas inundadas, hay en él una serie de lagunas artificiales ,pero hoy completamente naturalizadas (que nacieron por la extracción de gravas en la zona) y un bonito soto o bosque ribereño.
Al norte de este galacho y de toda la orilla del Ebro hacia pueblos como Alagón o Remolinos, se extiende una amplia zona esteparia, cuya desoladora aridez contrasta y realza el carácter de “oasis” de las riberas del gran río.
Ya que hemos subido algo por el curso del río, acaso convenga citar el famoso Soto del Cagainero, junto Alcalá del Ebro, con sus hermosas choperas. Unos parajes que acaso fuesen escenario del famoso episodio del Quijote con la barca encantada.
Pero yendo aguas agbajo de Zaragoza, encontramos la reserva natural de los galachos de la Alfranca (con su extenso carrizal) , la Cartuja y el Burgo de Ebro, así como varios sotos (destacando la alameda del soto de Benedicto). Buenos sotos son los de Osera (como los de Villafranca y de Aguilar). En estos bosques encontramos tarajales, saucedas, choperas, fresnedas,…
Las zonas húmedas asociadas a estos espacios son buenas para observar martinetes, garzas imperiales y reales, garcetas, garcillas, patos,…
Al norte y al sur de estos enclaves húmedos y convirtiéndolos en auténticos oasis por el contraste, zonas esteparias de extraordinario valor ecológico como las de los Monegros (que han llegado a barajarse como posible Parque Nacional) y Belchite.




