Lo más normal es que las medusas, unos seres vivos pertenecientes a un enorme grupo de especies diferentes, mueran una vez alcanzan la madurez y han cumplido con el sacrosanto deber de la reproducción. Eso sucede con casi todas las especies. Digo casi por que los científicos están muy interesados en una diminuta especie, la Turritopsis nutricula, de apenas medio centímetro, que , a lo que se ve, no cumple con la norma.
Esta especie, que parece que pese a ser originaria del Caribe se ha distribuído por buena parte de los mares del planeta, tiene la capacidad de , una vez que es adulta, retornar de nuevo al estado más indiferenciado de la infancia. Y vuelta a empezar. Y así una y otra vez. Parece que los técnicos atribuyen la cosa a un fenómeno que han bautizado como trasdiferenciación celular.
Ya hay quien sueña con una posible aplicación de los procesos a la especie humana. No olvidemos que estamos en la época de las células madre, de la clonación, y mil y un otros supuestos avances con los que toda una cohorte hace su agosto. En otro artículo hablaré probablemente con más detalle de lo que me parecen estas cosas. Por ahora básteme decir que una de las cosas que da precisamente grandiosidad a la aventura de la Vida es su fugacidad. En éso reside su grandeza, como la de ésa flor que sólo dura un día. Eso es lo grande, que siendo tan poca cosa, pasemos por este mundo intentando hacer algo. Lo pequeño , lo insignificante, es lo grande. Mientras que lo “grande” como sería el que pudiésemos vivir indefinidamente, probablemente, sería lo mediocre. Es por éso que no he visto nunca con excesiva simpatía la idea de la reencarnación. Prefiero la idea cristiana de jugárselo todo a una sola vida. Si tenemos muchas vidas, ¿para qué vamos a esforzarnos mucho en ésta?. Ése tipo de ideas tienden a desactivarnos, a volvernos cómodos y remolones.
Como le decía Aquiles a Briseida en la película de Troya “los dioses nos envidian” por que todo es más hermoso cuando es fugaz.
Yo no querría ser como esa medusa “inmortal”. Para empezar ¿qué importancia tengo yo, como ser independiente, para que tenga que repetirme una y otra vez a lo largo de los siglos?. ¿Que clase de ceguera y orgullo malsano lleva a tales deseos?. ¿Que cobardía hace que uno se aferre a la vida de tal forma en lugar de entregarla como un héroe?. Quien busque ganar la vida la perderá y quien no se cuide de eso es probable que la gane.






uuiiii,que miedoooo no eso de las medusass inmortaless!!!
porr??si solo son unos animalitos que viven al marr!!y si tu fueras uno de elloss ee,no te gustría k te dijieran eso los humanoss