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Archive for the ‘Una vela en honor de Antonio Herrero’ Category

 

Antonio Herrero, el más grande periodista que en España ha sido.

Antonio Herrero, el más grande periodista que en España ha sido.

Esta simplemente pretende ser una humilde vela que, con un fuego inextinguible, honre al periodista sin cuyo apoyo poco ,probablemente, habría podido hacer.

El siguiente es un artículo que publiqué en el diario El Mundo, a los pocos días de su muerte, en un aciago día de mayo de 1998. Creo sinceramente, por excesivo que a muchos pueda parecerles, que el periodismo de verdad murió en España con Antonio Herrero.

Herrero y la ecología

 

Antonio Herrero hizo posible el mayor espacio de libertad para la defensa de la naturaleza que jamás haya existido en ningún medio de comunicación en España. Pionero en introducir, concediéndoles enorme relevancia, las cuestiones ambientales en programas de máxima audiencia (cosa en la que pronto intentaron imitarle), jamás se arredró ante presiones políticas, empresariales, etcétera -tremendas a veces-, dando siempre la cara por el profesional especializado, al que abrió sus micrófonos con cariño durante más de una década. Jamás dio una indicación sobre qué temas podían tratarse y cuáles no. Atizando a izquierda y derecha, arriba y abajo. Lo único que le interesaba era el periodismo.

Antonio Herrero, Carlos de Prada y el guarda Manuel Peloche , en una finca de Extremadura (1992)

De izquierda a derecha: Antonio Herrero, Carlos de Prada y el guarda Manuel Peloche , en una finca de Extremadura (1992)

 


No hablaré aquí de su lealtad, nobleza y grandeza de corazón, ni de la ternura que había tras su aparente coraza. Para él, la palabra amigo era sagrada. Mucho de lo poco que soy a él se lo debo. Lo único que puede consolarme por su muerte es seguir en la lucha, haciendo que su espíritu siga vivo.

 

Antonio amaba la naturaleza porque amaba la libertad. Bebía la libertad en los más puros arroyos de la montaña. Por eso era el más libre de los grandes periodistas, el más bravo caballero en defensa de la libertad de expresión. Un lúcido Quijote que me honró nombrándome su escudero para esas lides ecológicas por las que sentía debilidad. Hoy estará -seguro-, en el País de las Cazas Eternas con el que soñaban los indios. Porque era cazador, un cazador de la verdad, de noticias, de independencia… con arrojo, coraje y valentía.

Murió de pie, no de rodillas, haciendo enviudar a la libertad de expresión de España (curiosamente, el Día de la Libertad de la Prensa). Murió, según dicen, de un accidente bajo el mar que tanto amaba, como amaba los campos de Extremadura, los Picos de Europa, el Pirineo, las soledades de Africa… Como amaba a Cristina (su mujer), a Cristinita (su hijita) y a todos los suyos. Lloran tu muerte gentes de lugares que defendiste de embalses, campos de tiro, trasvases, cementerios nucleares, fugas radiactivas, vertidos tóxicos, campos electromagnéticos… y lloran también tu muerte los paisajes, fauna y flora de las españas. Gracias por haberme hecho posible la bella aventura de proteger estos lugares desde las ondas. Tras tu muerte he visitado Cabañeros, lugar donde comenzó de forma seria nuestra larga relación profesional. Sentí tu presencia en las rañas y valles que tanto hiciste por conservar. Los ciervos de estos pagos bramarán por ti en la berrea. Al igual que silbarán por ti los rebecos de Picos de Europa y ladrarán los corzos de Riaño. Y las cabras montesas de Batuecas y Gredos te homenajearán con sus testarazos. ¡Buena caza, Antonio, donde quiera que estés!

 Carlos de Prada es redactor de ecología de “La Mañana” de La Cope y era amigo de Antonio Herrero.

Así terminaba aquel artículo. Pero tengo que hacer una corrección. No “era” amigo. Soy amigo, porque para mí Antonio sigue vivo en todo lo que represente lealtad, valor y periodismo de verdad. Los amigos no mueren en el corazón de quienes les conocieron.

Todos tenemos defectos y él sin duda los tenía, pero sus virtudes eran tan grandes que no hay palabras que puedan hacerles justicia. A medida que avanzan los años y el periodismo va extinguiéndose en España, poniéndose al servicio de intereses e ideologías, me dá igual de qué color sean, la figura de Antonio Herrero no va más que agrandándose. Algún día, Dios lo quiera, los españoles nos daremos cuenta de lo que España perdió aquel mes de mayo de 1998.

Algún día contaré con detalles todas las veces que dió la cara por mí ante presiones que habrían hecho dar un paso atrás a muchos de los que se tienen por “periodistas independientes”

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