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Posts Tagged ‘Cáncer de mama’

Una obra emocionante

Portada de La Epidemia Química

Este libro es un contundente “Yo acuso” que desvela el brutal alcance de los daños que se están produciendo, haciendo un llamamiento para una acción urgente. Con la finalidad de movilizar a la sociedad sobre uno de los más grandes retos que está afrontando y en los que la Humanidad se está jugando demasiado.

‘La epidemia química’ se presentará el próximo miércoles, 23 de mayo, a las 11.30 h en la sede de la Fundación Vivo Sano, C/ Príncipe de Vergara 36-6º dcha, Madrid.

Sara del Río (Greenpeace) Foto: Conama Carlos de Prada (Fodesam) Alfredo Suárez (Vivo Sano)

“La contaminación química es una de las causas principales del crecimiento del cáncer, la infertilidad, las enfermedades congénitas y otros muchos problemas de salud”. Esto es lo que decían los científicos firmantes del denominado Llamamiento de París. Pero pese a ésa y otras muchas advertencias de la ciencia, la sociedad no está reaccionando. LEER MÁS…..

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Un nuevo estudio muestra lo fácil que es evitar la presencia en nuestros cuerpos del peligroso Bisfenol A y de algunos ftalatos, sustancias asociadas a tantos problemas de salud por numerosas investigaciones.

La investigación muestra bien claramente, como podrían prevenirse muchos y muy graves problemas de salud… LEER MÁS

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El informe State of the Evidence. The connection between breast cancer and the environment, de la Breast Cancer Fund, es una de las mejores revisiones mundiales de estudios científicos que asocian el cáncer de mama con factores ambientales. LEER MÁS

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Cáncer de mama y tóxicos

 

Copia de mama

La verdad es que las causas que producen las cosas, cuando son tan importantes y extendidas como para provocar o influir en pandemias que afectan a millones de personas, son a veces demasiado difíciles de ocultar. Tanto que con frecuencia, aunque los científicos no las busquen, acaban topándose con ellas por el camino.

Un ejemplo de ello podría ser la historia de los doctores Ana Soto y Carlos Sonnenschein que en 1987 investigaban en la Facultad de Medicina de la Universidad de Tuffs, en Boston (EE.UU.) sobre los factores que podían detener el crecimiento de las células de cáncer de mama (1). No eran entonces precisamente científicos especialmente interesados en los efectos de la contaminación sobre el cáncer. Realizaban una investigación convencional con el deseo de encontrar una sustancia que inhibiera el crecimiento de los tumores. Era un proceso muy delicado donde era absolutamente crucial , con la finalidad de identificar y depurar las sustancias que producían una serie de efectos, evitar cualquier clase de contaminación que pudiera desbaratar el resultado de los experimentos.

A pesar de las increíbles medidas adoptadas en ese sentido y de que en centenares de ocasiones similares nunca había sucedido nada extraño, un día pasó algo. Un cultivo de células de cáncer de mama que no debían crecer , sin embargo lo hacían, y desmesuradamente. No se explicaban por qué.

¿Había existido una contaminación accidental con estrógenos?. Parecía difícil ya que el gramo de estradiol , la potente hormona femenina que utilizaban para los experimentos se guardaba en otro laboratorio. ¿Había alguien saboteado el experimento? ¿Habían cometido algún error?. No procede extenderse aquí sobre todos sus quebraderos de cabeza, todos los cambios, y todas las pesquisas que durante meses hubieron de hacer, hasta que dieron con la causa.

La causa era algo insospechado: que el plástico del que estaban hechos los tubos que utilizaban en los experimentos ,el poliestireno, a pesar de su apariencia inerte, liberaba una sustancia que hacía crecer a las células del cáncer de mama.

Dos años después del inicio del problema identificaron la sustancia: era el p-nonilfenol, sustancia que había sido añadida al plástico como anti-oxidante. Aquello les llevaría a indagar qué otros productos podían tener ésa sustancia o sustancias afines. Así descubrieron que podía estar en otros plásticos y que la descomposición de determinados detergentes, plaguicidas y productos de higiene personal podían generarla. Un nuevo mundo se abrió ante ellos. No conviene olvidar que esa sustancia hacía crecer a las células humanas del cáncer de mama y que estaba presente en múltiples elementos de la vida cotidiana de las personas. Luego vendría el descubrimiento de más sustancias con semejantes efectos.

Como decíamos al principio, de lo que estamos hablando es algo tan grande y tan extenso que ni siquiera es preciso que los investigadores tengan que buscar demasiado. Se mete ,por sí solo, en los propios laboratorios. Podríamos referir más casos semejantes al de Soto y Sonnenschein, como el de los investigadores de la Universidad de Standford ,en California, cuyos experimentos se vieron interferidos por el bisfenol A que liberaban los matraces hechos del plástico policarbonato. El bisfenol A ,por cierto, también es una sustancia que hace proliferar las células del cáncer de mama y que, como vemos en otras partes de esta web está por doquier.

De cosas así aprenderían mucho científicos como Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, que había trabajado con Ana Soto y Sonnenschein en la Universidad de Tuffs, y que hoy en día es uno de los puntales de la Medicina Ambiental en España. Ha estudiado mucho sonre cánceres dependientes de las hormonas, como lo es el mamario. Y sabe el peso que tantas sustancias contaminantes que imitan a estos mensajeros químicos del cuerpo, puede tener en la enfermedad. (LEER ARTÍCULO COMPLETO)

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