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Posts Tagged ‘Incendios’

Estos días el terrorismo ha vuelto a manifestarse en España. Como una siniestra irrupción de unas nefastas criaturas nacidas en lo más oscuro del infierno, unos terroristas causaban la muerte de dos guardias civiles en la isla de Mallorca. Nuestro país es una nación “acostumbrada” al zarpazo de los descerebrados. Esas “personas” que no usan la cabeza para pensar sino para embestir.

incend.

Pero , al mismo tiempo que esas criaturas del Averno mancillaban la alegría y el descanso de quienes disfrutan de unas vacaciones con la triste noticia del vil asesinato de dos guardias civiles, otras criaturas nefandas parece que nos han querido obsequiar con otro infierno: el de las llamas que se han extendido por miles de hectáreas de algunas bonitas zonas de nuestra geografía. También estas criaturas infernales han generado muertos, como los habidos en la zona de Arenas de San Pedro, afectada por un incendio que las autoridades juzgan, como tantos otros, intencionado.

Son también terroristas. Sus actos causan terror. Amenazan a miles de personas con la peor de las muertes. Fuerzan la evacuación de pueblos enteros. Causan tremendos daños materiales y económicos. Y devastan la piel de nuestra patria, dañándola en su misma base: en su capacidad de sostenernos a los españoles.

La Madre Tierra Patria es una madre que nos da de beber, de comer, que nos sostiene en todo. Nada de lo que es España podría ser sin la Naturaleza. España es también y ante todo su Naturaleza. ¿O es que solo hay una España de politiqueos, de economías y mercaderías, de fútbol, o que se yo de cuantas otras cosas?. Si es así sería una España sin base, una España desnaturalizada en el sentido más pleno de la palabra. Yo pienso, como don Miguel de Unamuno que quien no sabe nada de la Naturaleza de España no puede ser patriota verdadero.

Sin embargo , con los terroristas que queman nuestra patria no se tiene la misma eficacia y contundencia que con los primeros. Por ello, si ya nos está costando acabar con los tipejos de la ETA, probablemente tardaremos más en poner coto a estos otros. Es probable que si no tuvíesemos que atender los fuegos de aquellos enemigos de la patria que traman sus maldades so pretexto de la independencia de una zona de España, nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado pudiesen disponer de más medios para perseguir a estos otros.

La triste realidad es que cada año una parte de España se quema. Hay una media anual de 20.000 incendios y de algo más de 100.000 hectáreas calcinadas. Muchos de esos fuegos, al menos uno de cada 3, son intencionados. Y, con mucha frecuencia, por una serie de razones (diversidad de focos, selección de días de viento,…) estos fuegos intencionados suelen quemar mucha superficie.

La ley recoge que por provocar incendios hay penas de 1 a 5 años de cárcel , aplicándose en su mitad superior si hay consecuencias ecológicas graves o si se espera un beneficio económico, y de 10 a 20 años cuando comporten peligro para la vida o la integridad física de las personas.

Pero nadie, por los datos de los que dispongo, ha tenido que hacer frente a la condena superior. La mayor pena impuesta parece ser la que recayó sobre un hombre con tratamiento psiquiátrico que fue condenado en Málaga a 8 años.

Es más fácil, por ejemplo, detener a un negligente que a alguien que quema el monte con toda su mala sangre y que tiende, como toda alimaña que se precie, a ponerse a salvo y escurrirse. Y por eso, muchas de las detenciones son de personas que quemaron por un descuido y en menor medida de las que lo hicieron con la peor voluntad.

En cualquier caso, sea como sea, solo un 1% de los incendios acaba en detención. ¡Un 1%!. Y de este 1% solo un 20% acaba en juicio. Según un informe de Greenpeace del año pasado solo uno de cada 1000 incendiarios es juzgado. ¡Un 0,1%!. Conclusión: la impunidad campa a sus anchas.

Estamos ante algo realmente escandaloso, pero la opinión pública , tan huérfana de datos sobre tantas cosas serias , pareciera haberse acostumbrado a ver los incendios por la tele como un entretenimiento veraniego más. Basta con exclamar el típico “es una pena”, y proseguir comiéndose la paella.

Pero no. No señores. No es admisible. ¿Se imaginan que se consintiese tal situación en otro tipo de delitos?.

Lo que sucede en España con los incendiarios no tiene perdón de Dios. Es tal el grado de frivolidad que los medios, al hablar de incendiarios, y pese al esfuerzo hecho por aclarar los conceptos, siguen todavía hablando a veces de “pirómanos”. Los pirómanos, señores míos, son solo una pequeña fracción de los incendiarios. Tal término solo es aplicable al escaso número de personas que pegan fuego a consecuencia de estar mal de la cabeza. Y el grueso de los incendiarios no están mal de la cabeza y no pocas veces son gente muy cuerda, muy listos y con unos intereses muy claros.

Urge que la sociedad española se conciencie acerca de lo grave que es que se consienta la impunidad de estos señores. Que haya un mayor impulso político que dote de medios a los cuerpos de seguridad del Estado para mejorar la investigación y detener a los responsables. Que los jueces y fiscales se pongan las pilas. Que haya una mayor colaboración ciudadana.

Obviamente, el monte español es algo muy grande, y es muy difícil vigilarlo todo, controlarlo todo. Pero seguro que puede hacerse mucho más de lo que se está haciendo.

El tema de los incendios es algo muy complejo que va mucho más allá del asunto que hemos comentado de los incendiarios. Podríamos hablar mucho, por ejemplo, de cómo la falta de prevención y la hipertrofia de los sistemas de extinción son todo un canto a la falta de previsión tan característica de este país. Se repite mucho que los fuegos se apagan en invierno, pero nada. Buena parte del territorio forestal español está abandonado a su suerte , sin planes de gestión. No se clarean las masas y el material combustible se acumula en ellas. Nadie extrae nada del monte. Nadie lo considera suyo. Los pueblos se abandonan. No se trabaja lo suficiente en crear empleos estables en las zonas forestales para que a lo largo de todo el año vayan mejorándose las masas. Y luego se ponen retenes en verano. Y se invierte en aviones, helicópteros,… Y ,como cada año, los montes arden. Se apagan los fuegos, con mayor o menor eficacia ( y con más o menos víctimas). Se saca la madera quemada y se comercializa (como previsiblemente pasará con la madera de las zonas quemadas estos días en Arenas de San Pedro, Las Hurdes, Poyatos,…)

El monte , demasiadas veces, no es negocio hasta que arde (para unos cuantos).

“Más madera” como gritaban los Hermanos Marx. “Más madera”. Y de prevenir, nada.¿Por qué no creamos de una vez el negocio de que los bosques no ardan?. ¿Por qué en lugar de que crezca el número de los que viven de que exista un problema, no hacemos que crezca el número de los que liguen su sustento a que no exista?. ¿Cuantas personas más tienen que morir (este año, hasta ahora, van 11)?. ¿Cuantos pueblos más tienen que ser desalojados?. ¿Cuantas escenas de pánico han de verse?. ¿Cuantas propiedades arrasadas?. ¿Cuantos bosques calcinados?.

“Es una pena. Ponme otro plato de paella. ¿Y qué me decías de Belén Esteban?”.

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