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El informe State of the Evidence. The connection between breast cancer and the environment, de la Breast Cancer Fund, es una de las mejores revisiones mundiales de estudios científicos que asocian el cáncer de mama con factores ambientales. LEER MÁS

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Un nuevo estudio de la Universidad de Ohio muestra como en los lugares donde el clima hace que se acumulen más contaminantes , tales como pesticidas, en el medio , hay más cáncer de próstata.

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LOS TÓXICOS Y LA EPIDEMIA DE CÁNCER

Uno de los mapas de mortalidad por cáncer en España del Instituto de salud Carlos III. En estos mapas los distintos colores indican diferentes grados de incidencia de la enfermedad. ¿Por qué estas diferencias geográficas?

Uno de los mapas de mortalidad por cáncer en España del Instituto de salud Carlos III. En estos mapas los distintos colores indican diferentes grados de incidencia de la enfermedad. ¿Por qué estas diferencias geográficas?

El doctor David Servan-Schreiber , en una magnífica obra divulgativa sobre el cáncer(1), se refiere en un apartado a las sustancias cancerígenas y habla de cómo en los últimos treinta años la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud sólo ha analizado unas 900 sustancias sospechosas de ser cancerígenas, de entre las decenas de miles de sustancias que la industria ha generado. Que no habían sido más sustancias las estudiadas no porque no las hubiera sino porque nadie había encargado tales estudios. Y apuntaba cómo de entre todas esas sustancias que habían sido estudiadas sólo una ha sido clasificada como no cancerígena, 95 como claramente cancerígenas , 307 como probablemente cancerígenas y 497 que aún no han sido evaluadas adecuadamente. Denunciaba el doctor que ,pese a ello, muchas de las sustancias más peligrosas siguen utilizándose generalizadamente, como sucede con el benceno.
Comentaba Servan-Schreiber como los industriales , favorables obviamente a que tales sustancias conflictivas sigan utilizándose en aras de intereses comerciales, tratan frecuentemente de quitar importancia a los riesgos arguyendo que los niveles a los que normalmente nos vemos expuestos son un centenar de veces inferiores a las dosis que se consideran tóxicas para los animales. Pero apuntaba que tal forma simplista de interpretar los hechos ignora algunas cosas fundamentales, una de las cuales vamos a citar. Ignora por ejemplo lo que apuntaba la bióloga Sandra Steingraber. Que en 1995 el National Toxicology Program de los Estados Unidos intentó realizar una estimación de cuantas sustancias químicas , de entre las 75.000 que había en el mercado en ese momento, podían ser cancerígenas. Para ello se analizó una muestra representativa, en función de criterios científicos, estudiando centenares de ellas. Y resultó que entre el 5 y el 10 por ciento del total eran cancerígenas, de modo que ello significaba que nos vemos expuestos habitualmente a entre 3.750 y 7.500 sustancias cancerígenas. De modo que, dando por cierto , que ya sería mucho hacerlo, ese argumento de la industria de que con cada una de esas sustancias nos viésemos expuestos a una centésima parte de la dosis cancerígena, ya que lo cierto es que muchos científicos ,como veremos en otros artículos , cuestionan demasiadas cosas acerca de la supuesta inocuidad de tales “bajas” dosis, lo cierto es que al ser miles de sustancias estaríamos expuestos a entre 37 y 75 veces la dosis considerada tóxica para animales. Y eso que lo que nos dice el doctor Servan se basa en los parámetros más burdos de cierta toxicología obsoleta que ya de por sí minimizan hasta lo inimaginable los efectos reales de las sustancias, no sólo por lo dicho de las dosis “bajas” sino por otras cosas que no se tienen en cuenta, como el efecto cóctel o que otras o las mismas sustancias pueden actuar ,por ejemplo, debilitando el sistema inmunitario o generando determinados desarreglos hormonales que pueden favorecer el cáncer directa o indirectamente. Es decir, que la subestimación de los daños de esas sustancias puede ser ,realmente, sideral.

——————————————–Fragmento sinfonía Patética (Tchaikovsky)

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Hay además, querido lector, una serie de hechos que añaden preocupación. Uno de ellos es que aunque crece la evidencia científica acerca de estas cuestiones, por otro lado ya bastante evidentes por sí mismas, ello no está haciendo, paradójicamente, que deje de crecer la generación de buena parte de las sustancias que se sabe que son peligrosas. En España, por ejemplo, según datos del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), que depende del Gobierno español, la producción de sustancias cancerígenas había aumentado un 50% en el lapso de tan sólo 10 años, pasando de 1.629.939 toneladas en 1994 a 2.447.806 toneladas en 2004 (2). Y todo ello sin dejar de tener en cuenta que las cifras reales debían ser muy superiores, ya que las cifras citadas se referían sólo a 18 sustancias (3) de las muchas que realmente se generaban, porque son las únicas sustancias cancerígenas incluídas en la Encuesta Industrial Anual de Productos (EIAP) que se ocupa solo de 5.000 de entre las cerca de 100.000 sustancias que se comercializan. Siendo los únicos datos oficiales disponibles, ello limita mucho hacerse una idea de la situación real. Obviamente, esa tendencia al incremento no debe darse solamente en las 18 sustancias citadas, sino en otras muchas sustancias peligrosas. Y todo ello sin contar con que también crece de día en día el número de nuevas sustancias sintetizadas que pueden tener efectos importantes.
Todos podríamos estar muy tranquilos si en paralelo a ese incremento a la producción de sustancias cancerígenas, registrado no sólo en España, sino en general en muchos otros países, no se diese también un auge en el número de nuevos casos de cáncer. Pero lo que está sucediendo es lo contrario, como por otro lado es de sentido común. Mientras crece la generación de sustancias cancerígenas ,y con ello obviamente la exposición humana a las mismas, las estadísticas sanitarias muestran también un crecimiento de los casos de cáncer. Hasta el punto de que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el cáncer ha crecido un 19% desde 1990 y , basándose en las tendencias observadas, la previsión es que para el 2020 el número de nuevos casos de cáncer crezca en un 50% (4). También es especialmente significativo que precisamente haya más cáncer en los países más industrializados. Europa ,por ejemplo, tiene un 25% de la carga global del cáncer a pesar de que por su población sería esperable que tuviera mucho menos (5).
Los datos son lo suficientemente elocuentes para darse cuenta de la gravedad del problema, así como para constatar un hecho crucial: se está fallando en las políticas de prevención de la enfermedad. Políticas que deberían haber pasado, entre otras cosas, por el control riguroso de las sustancias químicas cancerígenas. Evidentemente, si una enfermedad se dispara de esta manera, en unas proporciones obviamente epidémicas, es que no se está actuando debidamente sobre sus causas.
Todo concuerda perfectamente además con lo que se sabe acerca de la enfermedad. A saber, que la mayor parte de los tumores no obedecen a factores genéticos sino ambientales y que incluso en el caso de muchos de aquellos en lo que lo genético tiene un papel es probable que no se manifestasen sin la concurrencia de una serie de elementos ambientales que lo favoreciesen.
Hechos de este tipo no dejan de ser aireados por científicos como los del Llamamiento de París que suscribieron médicos de prestigio mundial, entre ellos varios premios Nobel, como Jean Dausset y François Jacob- que advertían que la contaminación química es “la causa principal de azotes de la humanidad tales como el cáncer, la infertilidad y las enfermedades congénitas” (6) . Los firmantes concluían ,como ya se dijo con anterioridad, que los avances en investigación médica no serán nunca suficientes para conjurar la amenaza si no se aplica el principio de precaución y se evita la producción de las sustancias tóxicas responsables. Y decían esto porque es evidente que es un error de base dejar que las causas sigan obrando impunemente , permitiendo que el número de nuevos casos crezca y crezca, mientras casi todo el esfuerzo parece centrarse en los tratamientos. Es algo de sentido común perfectamente recogido en ese refrán castellano que reza que más vale prevenir que curar. Es cómo si viendo que una bañera va a desbordarse por que hay un grifo abierto, nadie cerrase ese grifo y se conformase con ir llenando de agua un cubo tras otro.
De forma absolutamente inexplicable, pareciera que una parte de la clase médica se conformase con el lamentable estado de cosas actual, permitiendo que el número de enfermos crezca y crezca y dedicándose tan sólo a tratarlos, a llenar cubos de agua, cubos de enfermos, sin apostar nunca por cerrar el grifo que causa la enfermedad. Lo que está sucediendo es que el grifo abierto es de tales dimensiones que hace ya mucho que la bañera del cáncer está desbordada y que no hay suficientes cubos o tratamientos para tan siquiera poder disimular lo que pasa.
Las dimensiones del cáncer hace ya mucho que superan lo que cualquier novelista de ciencia ficción pudiera haber escrito hace tan sólo unas décadas. Y ya no es admisible tolerar enfoques tibios por parte de una parte de la clase médica. Enfoques tibios que desoyen lo que la investigación científica más puntera lleva ya mucho tiempo diciendo. Ya no es admisible, por ejemplo, que un médico, a la hora de hablarnos del papel que en algunos tumores tienen las dietas ricas en grasa , nos hable de esas grasas como si fueran las de hace cien años, como si ahora no se supiera que esas grasas están cargadas de una gran cantidad de compuestos tóxicos sintéticos. El National Cancer Advisory Board alertó al Congreso de los Estados Unidos sobre esta cuestión ,dejando bien claro que “la inadecuada aceptación de la importancia de los contaminantes en la dieta y el ambiente estaba siendo un obstáculo para la prevención del cáncer (7)” . Ése organismo asesor consideraba imperdonable la falta de información de la población acerca de los contaminantes que podían existir en la comida y el agua, por ejemplo, lo cual convertía en patéticamente insuficientes , si no ridículos, los consejos nutricionales que pretenden prevenir la enfermedad. ¿Cómo va la población a adoptar una dieta saludable si se le hurta el conocimiento de estas cosas?. La información sobre estas cosas debería ser un eje de cualquier política preventiva de la enfermedad que pretendiese ser algo más que una pantomima. Sorprendentemente no se hace. ¿Por qué?.
Tampoco es admisible que muchas veces, cuando alguien es diagnosticado de cáncer, el médico, que generalmente no tiene ni idea de la causa real de ése tumor, simplemente espete al paciente cualquier cliché acerca de los genes o el tabaco ,por ejemplo, para salir del paso. El respeto que merece el paciente debería hacer que el médico le informase de lo que en estos momentos sabe realmente la ciencia.
Es cómo si, de cierta forma, al haberse centrado la política sanitaria no en la prevención sino en el tratamiento, no hubiera ojos más que para esto último y las causas hubieran dejado de importar. Como si al aludir a las mismas valiese con despacharlas con cualquier lugar común. Pero no puede darse por bueno, como si fuese una fatalidad, desentenderse de las causas de algo. Hacer tal cosa es inadmisible. Ya no son admisibles esas cómodas vaguedades que obvian asuntos cruciales que ningún médico serio puede desconocer.
A estas alturas son tantos miles de artículos científicos los que se han publicado sobre estas cosas que nadie puede alegar ya desconocimiento y comportarse como si el mundo en el que vivimos fuese el bucólico escenario anterior a la Revolución Industrial.
Algunos investigadores como Clapp, Howe y Jacobs, de la Universidad de Massachussets Lowell, se están esforzando mucho por hacer que la sociedad lo vea ( 8 ) . Tras dedicarse a revisar centenares de investigaciones recientes sobre las causas ambientales del cáncer ven meridianamente claro que ya no podemos conformarnos con ciertas manidas formas de explicar el incremento del cáncer en los países industrializados. Que no basta con culpar , por cómodo que resulte, a cosas tales como el envejecimiento de la población , el tabaco , la dieta (entendiendo ésta de una forma vaga que no contempla explícitamente las sustancias tóxicas que porta) o los genes (“simplemente, nuestros genes no cambian tan deprisa”, aclaran). Estas cosas , nos dicen Clapp y sus colegas, no son suficientes para explicar la brutal explosión de casos de cáncer que se ha vivido en una sola generación. Porque estamos hablando de una auténtica explosión: la incidencia global de todos los casos de cáncer creció la friolera de un 85% entre 1950 y 2001 (9) , tendencia que, lejos de aminorarse, se acelera cada vez más (10) .
Nos recuerdan Clapp y sus compañeros que mientras que “hacia 1950 cerca de uno de cada 4 americanos podían esperar un diagnóstico de cáncer a lo largo de su vida. Hoy cerca de uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres esperan escuchar tal diagnóstico”, hasta el punto de que hoy en cáncer es “la segunda causa de muerte en términos absolutos y la primera entre personas con menos de 85 años” (11) .
Lo que lamentan estos científicos es que a pesar de las dimensiones del problema exista una triste tendencia que lleva , a la hora de hablar de medidas preventivas, a aferrarse a medidas vinculadas a factores que sólo inciden muy puntualmente, como el tabaco, el cual nunca ha sido vinculado a la mayoría de los cánceres , en especial aquellos que más están creciendo en los últimos tiempos como los “melanomas, linfomas, cerebrales y de médula” .
Uno de los cánceres cuyo incremento es más elocuente en muchos aspectos ,como el que tiene que ver con el peso injustificado que algunos, al margen de las lecciones de la ciencia, quieren dar al envejecimiento, es el del cáncer de testículos que habría duplicado en los últimos su tasa de incidencia global, en todas las edades (12) y que “afecta más comúnmente a hombres de entre 20 y 30 años, habiéndose incrementado en este sector de edad al menos un 75% entre los años 70 y los 80, no pudiéndose atribuir a una mejora de los diagnósticos” (13). Pero es que los tipos de cánceres que se están disparando son demasiados. Los investigadores John A. Newby y Vyvyan Howard , de la Universidad de Liverpool en el Reino Unido, comentan como en éste país se ha dado ,por ejemplo, un incremento de un 38% en los casos de cáncer de próstata o de un 18% en el de mama y en el linfoma no Hodking , y todo ello tan sólo entre 1989 y 1998.
Para los investigadores de la Universidad de Massachussets Lowell no es en absoluto casual que el incremento del cáncer haya coincidido con una serie de cambios que cobraron fuerza especial tras la Segunda Guerra Mundial. Antes de aquella conflagración no había tantos plásticos, detergentes, disolventes o pesticidas, ni existían muchas de las industrias ni fuentes emisoras de sustancias como mercurio, plomo, arsénico, tolueno, tricloroetileno, DDT, pentaclorofenol,.. que hoy tienen a menos de seis kilómetros de su casa una sexta parte de los norteamericanos, así como otros centenares de focos diversos de contaminación hoy existentes.
En las últimas décadas hemos sido testigos de unos cambios muy notables en la calidad del entorno en el que vivimos. Y no es casual que tantos estudios científicos registren cómo precisamente en esos lugares donde ciertas sustancias se hacen más presentes, también se haga más presente el cáncer. Como nos dicen estos investigadores, el cáncer “es más común en ciudades, en estados agrícolas, cerca de puntos de vertido de residuos peligrosos, en lugares donde llega el viento desde ciertas industrias, y alrededor de ciertos pozos de donde se extrae agua para beber. Los patrones de una alta incidencia y mortalidad por cáncer están ligados a áreas con uso de pesticidas, exposiciones laborales tóxicas, incineradoras de residuos peligrosos y otras fuentes de contaminación”. Eso es lo que muestran centenares de estudios científicos realizados en Estados Unidos y a lo largo y ancho del mundo.
Precisamente una de las cosas que más claramente evidencia la vinculación del cáncer con los factores ambientales es que se produzcan aglomeraciones de casos en el entorno de importantes focos de contaminación. En España, sin ir más lejos, se ha visto tal cosa gracias a un estudio realizado por el Instituto de Salud Carlos III. Esta institución del Ministerio de Sanidad español publicó recientemente un Atlas Municipal de Mortalidad por Cáncer en España (14) en el que se apreciaban, perfectamente, las enormes diferencias existentes, según el lugar en el que se viviera, en cuanto a la mortalidad por esta enfermedad (15) . Evidentemente , según el doctor Gonzalo López Abente , uno de los principales responsables del estudio, “los genes no explican esos patrones de distribución”. A la vista de los resultados lo que se ve , según López Abente, es que en buena medida los casos parecen seguir “el patrón de la industrialización (16)” y de diversos condicionantes ambientales.
Se han realizado diferentes investigaciones sobre algunos puntos industriales especialmente conflictivos como el entorno de Huelva, una de las ciudades con más polución química de Europa. Concretamente el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ,por ejemplo, encontró que en esta zona había notables excesos de casos de cáncer (17) . En algunos casos de cáncer en hombres -piel , riñón , estómago , hígado o próstata- esos excesos eran especialmente llamativos. Excesos del 53% en cáncer de piel, 27% en riñón, 19% en estómago e hígado o 14% en próstata ( 18 ) .
Incluso un porcentaje de los casos de cáncer de pulmón , cáncer que muchas personas suelen asociar sin más al tabaco, podrían explicarse de este modo, como muestran diferentes investigaciones de gran interés. En una de ellas, realizada por la Universidad de Trieste , en Italia, y publicada en la revista Nature, los investigadores habían realizado un mapa de algunas ciudades del norte de ése país consignando aquellas en las que era superior la tasa de muertes por cáncer de pulmón. A la vez, realizaron otro mapa peculiar, en el que aparecían aquellas ciudades en cuyos alrededores era mayor la mortalidad de los líquenes a consecuencia de la polución industrial. Lo llamativo era que las ciudades en cuyo entorno más morían los líquenes eran las mismas en las que había más mortalidad por cáncer de pulmón. Según el profesor de biología de la Universidad de Trieste, Pier Luigi Nimis, la actividad de las industrias químicas estaba llenando el aire de un “cóctel de sustancias cancerígenas” (19) que evidentemente podían estar contribuyendo al crecimiento de las tasas de una serie de cánceres.
Greenpeace publicó en febrero de 2008 un informe que señalaba 25 puntos negros de contaminación en el País Vasco, 19 en Cataluña y 15 en Andalucía y como concordaban las mayores tasas de cáncer con las áreas más contaminadas (20). A veces, existen sectores de la población que recelan de tales informes por creer que no tienen base suficiente. Lo malo de la cuestión es que tales informes suelen estar basados en datos científicos, como los del Instituto de Salud Carlos III por ejemplo. Digo lo malo, por que uno preferiría tener elementos para pensar que realmente las denuncias ecologistas no tienen fundamento. Lamentablemente, lo que uno va observando, año a año, en demasiadas ocasiones, es todo lo contrario.
Es más, uno de los elementos que más me mueve a la preocupación sobre la gravedad de la situación es que ,en realidad, cada vez es menos necesario recurrir a los informes de organizaciones ecologistas. Basta leer los datos de instituciones oficiales y, por supuesto, repasar algunas de las más prestigiosas revistas científicas del mundo. El tema ya no es sólo la voz de los ecologistas, sino el clamor de la comunidad científica. Las cosas ya están demasiado claras.
Hay una serie de hechos demasiado evidentes, que no pueden ignorarse. Por ejemplo, que es algo perfectamente conocido que en las sociedades tradicionales, esas que no habían adoptado los cambios a los que estamos haciendo referencia, el cáncer era una enfermedad prácticamente inexistente. También lo es que cuando los miembros de aquellas sociedades migraban a las nuestras, exponiéndose al mismo ambiente que nosotros, acababan por tener el mismo índice de cáncer que nosotros (21). Eso es también otra prueba.
Clapp, Howe y Jacobs nos recuerdan como ya en 1977 otros investigadores, como Higginson y Muir (22)tenían muy claro que el 80% de los cánceres se explicaban por las exposiciones ambientales y animaban a que se realizaran estudios epidemiológicos “vinculados a emigrantes, variaciones geográficas de incidencia, cambios en los riesgos a lo largo del tiempo, estudios correlativos, e informes sobre agrupaciones de casos” .
Parece mentira que tantos años después y a pesar de tantas investigaciones realizadas , no se haya hecho demasiado por mejorar la prevención de la enfermedad y que los investigadores de la Universidad de Machachussets Lowell , al igual que muchos otros científicos en el planeta, sigan teniendo que clamar, con la decepcionante sensación de ser voces que claman en el desierto, para que se incrementen los esfuerzos “para prevenir las exposiciones a compuestos carcinógenos”.
“Ignorar la evidencia científica” –dicen en un tono muy serio- “ es permitir conscientemente la enfermedad o muerte de miles de personas”. Y lo dicen en tal tono porque saben bien que eso es, precisamente, lo que llevan ya demasiado tiempo haciendo las administraciones de países como Estados Unidos, que es el que a ellos les toca más cerca. Lamentablemente, otros muchos países, incluyendo los europeos, han tomado los mismos derroteros. En todo ello , evidentemente, juegan un papel importantísimo los intereses económicos comprometidos que hacen que se aplique sordina a la voz de la ciencia. Y lo más grave del caso es que no se está acallando la voz de unas pocas investigaciones, sino el clamor unánime de millares de ellas.
En la revisión del equipo de Clapp, antes aludida, se recogían multitud de estudios que nos hablan de cosas tales como la exposición a pesticidas y tumores cerebrales ,leucemia o linfoma no-Hodking; de disolventes como el benceno y la leucemia o el linfoma no-Hodking, del tetracloroetileno y el cáncer de vejiga y del tricloroetileno y la enfermedad de Hodking , la leucemia y los cánceres de riñón e hígado; del cloruro de vinilo y el sarcoma de los tejidos blandos o el cáncer de hígado; de los aceites minerales y los líquidos de las industrias metalúrgicas y su vinculación con cánceres de piel, conductos nasales, laringe, estómago, vejiga y recto; de metales como el arsénico y los cánceres de vejiga, pulmón y piel; de subproductos derivados de los procesos masivos de cloración de las aguas ,como los trihalometanos, y su vínculo con problemas como el cáncer de vejiga; de hidrocarburos aromáticos policíclicos y diversos otros compuestos petroquímicos y de combustión , incluyendo las emisiones de los vehículos, y su relación con cánceres como los de vejiga, pulmón y piel; de fibras como el amianto y del mesotelioma , cánceres de laringe , pulmón y estómago; de radiaciones ionizantes y cánceres de vejiga , huesos, cerebro, pecho, hígado, pulmón , ovario, piel, y tiroides, así como leucemia , mieloma múltiple o sarcomas;… Y así cientos de sustancias y de enfermedades, estudiadas en una creciente lista de investigaciones (23) .
En el mismo sentido van otras magníficas revisiones científicas como la hecha por John A. Newby y Vyvyan Howard (24) , antes citados. Estos investigadores de la Universidad de Liverpool repasaron más de tres centenares de publicaciones científicas , centrándose sobre todo en los cánceres cuyo crecimiento puede verse potenciado por los niveles de hormonas presentes, o de sustancias químicas que imiten a estas hormonas (como hacen, por ejemplo, algunos pesticidas), como es el caso de los cánceres de próstata, testículo y mama. Las conclusiones de la revisión de Newby y Howard, indicaban que la polución química puede estar teniendo un importante papel en el auge de la incidencia de estos cánceres. Se mostraban especialmente preocupados por las deficiencias de la toxicología tradicional, que han pasado por alto lo que la literatura científica dice sobre cosas como los efectos de la compleja mezcla de sustancias químicas que se acumulan en el interior de nuestros organismos.
Una parte de los encargados oficiales de la lucha contra el cáncer siguen sin querer ver lo que sucede, afanándose en el desarrollo de carísimos tratamientos o costosas investigaciones genéticas, entre otras cosas, que ,según parece, deben ser más rentables para alguien. Y mientras, se olvida el eje prioritario que debiera presidir cualquier política sanitaria: la prevención. Pero no hablamos de una supuesta prevención , como la que llama “prevención” a la simple detección temprana cuando si algo se detecta es que no se ha prevenido antes, sino de una prevención real.
Prueba de que debe de haber algo muy importante que se está olvidando incluir en las políticas preventivas que se aplican es que las estadísticas del cáncer continúan creciendo y creciendo. Cada vez el porcentaje de nuevas personas que desarrolla la enfermedad es mayor. Tanto que aunque en algunos tipos de tumores algunos tratamientos puedan reducir o retrasar algo la mortalidad, como cada vez es mayor el número de gente enferma, las cifras totales de fallecidos son altísimas. Y eso sin olvidar que ,obviamente, no sólo importa la muerte, sino el sufrimiento ocasionado a un número cada vez mayor de personas, con todo lo que esto supone a nivel personal y social.
Observadores de las consecuencias de la polución química sobre la salud humana como Anne Steinemann, de la Universidad del Estado de Washington , son muy amigos de recordarnos una y otra vez las estadísticas que son, por sí solas, una prueba aplastante de que hay algo que las autoridades sanitarias han de estar haciendo mal. Algo muy importante sobre lo que deben haber olvidado trabajar. ¿Cómo explicar si no por ejemplo, nos dice Steinemann, que los cánceres infantiles creciesen un 26% tan sólo entre 1.975 y 1.999 ,con aumentos espectaculares de algunos tipos como la leucemia linfocítica aguda que se había disparado un 62% o los cánceres de cerebro y del sistema nervioso que lo habrían hecho un 50%?. ¿Cómo explicar que el cáncer de testículos se haya convertido en el más común entre los hombres entre 15 y 35 años de edad ,habiendo aumentado un 85% entre 1973 y 1999?. ¿Cómo explicar los incrementos de tantos otros tumores?. Un caso notable lo tenemos en el cáncer de mama, del que en otro artículo diré más cosas. Steinemann llama la atención sobre el hecho de que, si las tendencias actuales continúan, este tipo de cáncer afectará a una de cada cuatro de las nietas de las mujeres jóvenes de hoy.
Concluye Steinemann recalcando algo que ya hemos dicho, pero que hay que repetir, porque, a pesar de ser un dato conocido por cualquier científico, parece que aún no es debidamente tenido en cuenta: que “según la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society), sólo del 5 al 10% de todos los cánceres se pueden atribuir a factores hereditarios; el resto aparece por exposiciones ambientales y otros daños que aparecen a lo largo de nuestras vidas” (25) . ¿Cuándo se conseguirá que estos datos , asumidos como algo de conocimiento básico en oncología desde hace décadas, sean tenidos debidamente en cuenta?
Es cierto, no obstante, que pueden existir personas que no lo sepan. Pero no entre los científicos o las personas mínimamente formadas en estas cuestiones. Por si ustedes conocen a alguna de estas personas acaso sea bueno que les dé algún argumento para convencerles de lo obvio. Por ejemplo, lo que dice el prestigioso epidemiólogo Miquel Porta, acerca de esta cuestión. Porta cree que una parte importante del error está en que hay personas , escasamente documentadas, que confunden lo genético con lo hereditario, aunque sean dos cosas diferentes. Puede haber cosas que se hereden sin ser genéticas. Y puede haber cosas genéticas que no se hereden.
Puede, por ejemplo, haber alteraciones genéticas que no se hayan heredado, sino que se hayan adquirido a lo largo de la vida. Es más no es que esto pueda suceder como una rareza , sino que es algo que sucede constantemente. Millones de alteraciones genéticas se producen así en los seres humanos cotidianamente. Frente a cierta visión ramplona de lo genético que se propala , por ejemplo, a través de ciertas informaciones periodísticas carentes de rigor, la visión de la ciencia es absolutamente diferente. Por ejemplo, decir que algo sea genético no implica que en ése algo los genes determinen todo, casi como si los genes tuviesen inteligencia propia y fuesen una especie de tiránicos micro-dictadores en el organismo. En realidad, los genes no son más que una simple parte de un conjunto y sobre ellos actúan muchos otros componentes. Lo que se da, al fin y al cabo, es una interacción constante entre los genes y el complejo ambiente celular y extra-celular. Y de ese modo, el peso de lo epigenético, es decir, de toda esa compleja realidad que actúa sobre los genes, puede ser brutal.
Por volver al tema del cáncer, aunque desde cierta posición claramente acientífica muchas personas crean, sin ninguna base, que los genes son los responsables de todo, la verdad es que lo que existe, más bien, es una acumulación de alteraciones genéticas y epigenéticas, adquiridas normalmente a lo largo de la vida, que son un proceso causal clave que vincula el ambiente con enfermedades como ésta, que tienen unas causas complejas (26). En este contexto, las sustancias químicas tóxicas que uno recibe desde el momento mismo de la concepción en el seno de la madre, pueden tener un peso tremendo.
Eso es lo que están mostrando centenares de investigaciones sobre el cáncer, mostrando el importante papel que el medio ambiente tiene sobre la enfermedad. Uno de los muchos ejemplos que pueden citarse sobre este asunto lo tenemos en la vinculación que puede existir entre los contaminantes y cánceres tan hostiles como el cáncer de páncreas. Precisamente uno de los mayores expertos mundiales en este ámbito es el epidemiólogo Miquel Porta, que en 1999 publicó en la revista The Lancet un artículo basado en las investigaciones que había realizado y que habían mostrado la relación existente entre los niveles de presencia en la sangre de una serie de pesticidas –como el DDT o su metabolito el DDE-, así como de otras sustancias como los citados PCBs, y la mutación de un gen (el gen k-ras) que se asociaba al desarrollo del cáncer en cuestión. Curiosamente se han registrado especiales incidencias de éste tipo de cáncer entre trabajadores de industrias como la del caucho y goma, impresión, petrolera , química, curtidos, agricultura, mecánica y metalúrgica. Sectores en los que pueden darse exposiciones a sustancias que podrían estar implicadas tales como amianto, disolventes organoclorados, , hidrocarburos aromáticos policíclicos, pesticidas, radiaciones o anilinas (27). Es sobre disolventes y pesticidas sobre lo que más pruebas hay acerca de su implicación en estos tumores. Como curiosidad se cita un estudio sobre los químicos miembros de la American Chemical Society que fallecieron entre 1948 y 1967 y en los que se reportó un exceso de muertes por este tipo de cáncer. Algún estudio llega atribuir a un origen laboral el 26% de estos tumores. Es un cáncer especialmente agresivo que en 1998 era la séptima causa de muerte por cáncer en hombres y la sexta en mujeres. Ese año mató a 1.958 varones y a 1.651 mujeres. Pero lo peor es su progresión: entre 1955 y 1989 la cifra de mortalidad por este cáncer en España creció nada menos que un 279%.
No podemos extendernos demasiado abordando las investigaciones que se han venido realizando acerca de otros tipos de cáncer frecuentes y que vienen a fortalecer aún más la idea del importante papel que la contaminación química puede tener en el desarrollo de muchos tipos de tumores.
Investigaciones como la realizada por el equipo del Hospital Universitario de Bellvitge ( 28 ) (Barcelona), que dirigía Victor Moreno (29) y que sería recogida en la revista Environmental Health Perspectives (30) y que versaba sobre el cáncer de colon , uno de los tipos de tumor que más castiga a los habitantes de los países industrializados, donde es la tercera causa de muerte por cáncer, encontrando una vinculación de la enfermedad con las sustancias organocloradas tóxicas que se ingieren con la alimentación , tales como algunos PCBs (31) . Las personas con este cáncer tenían el doble de PCBs que las que no lo tenían. Curiosamente, se conoce perfectamente que las dietas con mucha grasa tienen más PCBs y de otros contaminantes, lo que acaso debería ser tenido en cuenta cuando se habla de las grasas como factores de riesgo en el cáncer. Otros diversos estudios (32) hablan de la relación de este cáncer con disolventes, 1, 1-dicloroetano, alaclor, aminas aromáticas, subproductos de la cloración, radiaciones ionizantes, 2,4,5-T, aldrin, dieldrin, DDT, nitrosaminas, dioxinas, organofosforados, PAHs, tolueno, etc.
Podríamos así seguir enumerando ,una tras una, los centenares de investigaciones realizadas sobre los más diversos tumores (tiroides, estómago, útero, sarcoma de los tejidos blandos, ovarios, nasofaringeo, linfoma no Hodking , linfoma de Hodking, hígado, laringe, renal, cérvix, óseo, ..) y la vinculación que un porcentaje de los casos, a veces importante, puede tener con la exposición a tóxicos. Pero ,como ya les he dicho, no acabaríamos nunca (33). Además el número de estudios en este sentido no para de crecer, acumulándose la evidencia. Vamos ,por tanto, a extendernos un poco más en otros artículos tan sólo con unos cuantos tipos de cáncer a modo de ejemplo, los de mama ,próstata, testículos y los tumores infantiles. Después de repasar algunas de las cosas que se saben acaso la visión que ustedes tienen del cáncer sea diferente.

 

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NOTAS

1 David Servan-Schreiber. Anti-tóxico. Espasa.2008.

2 Informe OSE 2006. Indicadores de Salud Ambiental, pg 341.

3 Brea y coque de alquitrán de hulla o de otros alquitranes minerales, benceno, cloruro de vinilo, óxido de etileno, formaldehído, hexaclorobenceno, DDT, derivados halogenados de los hidrocarburos aromáticos n.c.o.p., tetracloroetileno, tricloroetileno, diclorometano, acrilonitrilo, buta-1,3-dieno, clorobenceno, o-diclorobenceno y p-diclorobenceno, estireno, tetracloruro de carbono, aceites de creosota.

4 OMS 2003.

5 Bray F et al. Estimates of cancer incidence and mortality in Europe in 1995. Eur J Cancer 2002; 38: 99-166. También es significativo que los tipos de cáncer que son más frecuentes en el mundo en desarrollo ,al igual que muchas veces sus causas, sean diferentes que los que se sufren en el mundo desarrollado. En este caso hacen más acto de presencia determinados factores de polución.

6 El Llamamiento, surgió en París el 7 de mayo de 2004 en una reunión organizada por la Asociación para la Investigación Terapéutica Anticancerosa (ARTAC) ,con el apoyo de la ONU. Los firmantes querian con ello apoyar la normativa Reach frente al intento de la industria química de rebajar sus exigencias. Entre los firmantes están también el antiguo Secretario General de la ONU Boutros Ghali, Luc Montagnier o Huber Reeves. Los firmantes consideran que el conocimiento científico disponible avala que la contaminación química es la principal responsable del aumento de los casos de cáncer en los países desarrollados desde 1950, exceptuando el de pulmón (a causa sobre todo del tabaco).

7 Steingraber S. Living Downstream: an ecologist look at cancer and the environment. Reading, MA: Addison-Wisley Publishing Company, Inc. ; 1997. 359 pp. Referido por Clapp R.W et al. Envir. and Occup. Causes of Cancer Re-visited. Journal of Public Health Policy (2006) 27, 61-76.

8 Ver, por ejemplo: Environmental and Occupational Causes of Cancer Re-viewed. Clapp RW, et al. Journal of Public Health Policy (2006). 27, 61-76

9 Ries LAG, et al. SEER Cancer statistics review, 1975-2001 table I-3 Bethesda, MD: National Cancer Institute- 2004, Accessed February 2005.

10 American Cancer Society . Cancer facts & Figures 2005. Accesible en http://www.cancer.org . Ver, por ejemplo, lo que sucede ,por ejemplo, con tumores, como entre otros, los de hígado, melanoma, tiroides, sarcomas de los tejidos blandos, etc

11 Tampoco son buenas las perspectivas de ,por ejemplo, los británicos, entre los cuales el riesgo de contraer un cáncer a lo largo de su vida sería de un 35% en los hombres y de un 33% en las mujeres. En el Reino Unido , una de cada cuatro muertes es producida por el cáncer (Cancer Research UK. 2003).

12 Newby JA & Howard CV. Environmental influences in cancer aetiology. Journal of Nutritional & Environmental Medicine 2006, 1-59.

13 Environmental and Occupational Causes of Cancer Re-viewed. Clapp RW, et al. Journal of Public Health Policy (2006). 27, 61-76

14 Se basaba en los datos cerrados más recientes de que se disponía: los que van de 1989 a 1998.

15 Atlas Municipal de Mortalidad por Cáncer en España 1989 1998. Área de Epidemiología Ambiental y Cáncer. Centro Nacional de Epidemiología. Instituto de Salud Carlos III (2007). Se detectaban, por ejemplo, grandes aglomeraciones de casos de cáncer de pulmón ,laringe o tejido conjuntivo en zonas de Cádiz, Huelva, Cataluña, Asturias o País Vasco. Y distribuciones geográficas concretas de determinados niveles de incidencia de tumores como el de páncreas, colon, útero, mama, estómago, pleura, etc.

16 El País, viernes 31 de agosto de 2007.

17 Se pueden consultar en internet en la web del CSIC (http://www.csic.es). También son interesantes a otro nivel otros datos sobre Efectos a corto plazo de la contaminación atmosférica sobre la mortalidad: resultados del proyecto EMECAM en Huelva,1993-1996.Revista Española de Salud Pública. Antonio Daponte Codina.

18 Ver, por ejemplo, datos referidos por Joan Benach y José Miguel Martínez (U. Pompeu Fabra).

19 Hay otros muchos estudios en el mismo sentido, como el publicado por científicos de Canadá y EE.UU. en la revista JAMA y que concluían que el aire contaminado de las ciudades contribuye a la mortalidad por cáncer de pulmón.

20 Nunca cabe simplificar en cualquier caso, ya que los factores que pueden influir pueden ser muchos. A los factores químicos pueden sumarse otros tales como, por ejemplo, las radiaciones de diversas clases.

21 Ver, por ejemplo: Environmental influences in cancer aetiology. Newby JA and Howard V. Journal of Nutritional & Environmental Medicine. 2006, 1-59. PrView article.

22 Higginson J, Muir CS. Determination of the importance of environmental factors: the role of the epidemiology . Bulletin du Cancer 1977. 64(3):365-384

23 Clapp et al, actualizan los datos citados en otro informe: Environmental and occupational causes of cancer. New evidence 2005-2007. Se recogen 415 sustancias identificadas como cancerígenas o como sospechosas de serlo , aportando nuevos estudios sobre los más diversos tumores.

24 Environmental influences in cancer aetiology. Journal of Nutricional & Environmental Medicine.2006, 1-59 .

25 Steinemann A. (2005)La exposición humana y los peligros para la salud. Parte 2. Edición Electrónica en Castellano de Rachel´s Environment & Health News 811. Salud y Medio Ambiente. Boletín Informativo 811. Peter Montague Editor.

26 Gaceta Sanitaria (2005). 19 (4): 273-276.

27 Alguacil J, Porta M y otros. (2002). Exposiciones laborales y cáncer de páncreas: una revisión de la bibliografía internacional. Arch Prev Riesgos Laborales 5 (1): 21-29

28 Con la participación del Instituto Catalán de Oncología y el CSIC

29 U. de Barcelona

30 Howsam M et al. (2004). Organochlorine exposure and colorectal cancer risk. Environmental Haalth Perspectives . 112 (15)

31 Como el PCB 28 o el PCB 118

32 Ver, por ejemplo CHE Toxicant and Disease Batabase

33 Podríamos también extendernos sobre diversos aspectos interesantes del cáncer en relación a los efectos que sobre él pueden tener las exposiciones químicas, pero no lo haremos. Simplemente comentar brevemente que aunque algunos piensan en los efectos de los tóxicos de una forma simple y lineal, como que uno se expone a una sustancia y esta altera nuestro ADN , produciéndose cáncer, la cosa puede ser más compleja. Puede ser que no sea esa sustancia la que haya favorecido la alteración sino otras, pero que esta propicie su crecimiento por imitar a hormonas femeninas, o que lo que haga esta sustancia, sola o en compañía de otras, sea dañar al sistema inmunológico , frenando no solo la defensa del organismo frente a tumores, sino también frente a infecciones que ,por su parte, pueden debilitar el organismo haciéndolo más vulnerable al cáncer. Y en fin otros muchos escenarios.

(Copyright Carlos de Prada)

(Pollutants and cancer)

Estás en el blog de Carlos de Prada

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English version. This is only a translation by google. I am not responsible for any errors. I recommend making your own translation from Spanish.
 
Epidemics of cancer and toxic
THE TOXIC AND EPIDEMIC OF CANCER

One of the maps of cancer mortality in Spain’s Institute of Health Carlos III. In these maps, different colors indicate different degrees of incidence. Why the geographic differences?

Dr. David Servan-Schreiber, a great informative site about cancer (1) refers to a section on carcinogens and talks about how in the last thirty years, the International Agency for Research on Cancer of the World of Health has analyzed only about 900 substances suspected to be carcinogenic, in the tens of thousands of substances that the industry has generated. That had not been the most studied substances not because any but because nobody had commissioned such studies. And noted how all those chemicals that had been studied only one had not been classified as carcinogenic, 95 as clearly carcinogenic, probably carcinogenic as 307 and 497 that have not been evaluated adequately. The doctor complained that, despite this, many of the most dangerous substances are still used widely, as with benzene.
Servan-Schreiber commented on the industry, obviously favorable to such conflicts continue to use substances for the sake of commercial interests, often try to gloss over the risks, arguing that the levels to which we are exposed are typically a hundred times lower than the dose is considered toxic to animals. But noted that such a simplistic way of interpreting the facts ignores some fundamental things, of which we quote. Ignore such as biologist Sandra Steingraber noted. That in 1995 the National Toxicology Program of the United States attempted to estimate how many chemicals, among which 75,000 were in the market at that time, could be carcinogenic. We analyze a representative sample, based on scientific criteria, studying hundreds of them. And that was between 5 and 10 percent of the total were cancerous, so it meant that we are exposed routinely between 3750 and 7500 carcinogens. So, by giving way, that would already be doing so much, that industry’s argument that each of these substances we were seeing it exposed to one hundredth part of the carcinogenic dose, because the truth is that many scientists, as we shall see in other articles, too many questions about the alleged safety of “low” dose, it would certainly be in the thousands of substances to be exposed to between 37 and 75 times the dose considered toxic to animals. And that tells us that what Dr. Servan is based on the parameters of a crude toxicology obsolete already minimized the unimaginable to the real effects of the substances, not only with this dose of “casualties” but by other things that are not taken into account, such as the cocktail effect and that the same or other substances may act, for example, weakening the immune system or creating certain hormonal disorder that can promote cancer directly or indirectly. Ie, the underestimation of the damage these substances can be really stellar.

————— Fragment Pathetic Symphony (Tchaikovsky)

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There are, dear reader, a series of events that added concern. One is that although growing scientific evidence about these issues, on the other side, and quite self-evident, it is not, paradoxically, to stop the growing generation of much of the substances known to be dangerous . In Spain, for example, according to data from the Observatory of Sustainability in Spain (OSE), which comes from the Spanish Government, the production of carcinogens increased by 50% in the span of just 10 years, rising from 1,629,939 tons in 1994 to 2,447,806 tons in 2004 (2). And all this while bearing in mind that the real figure should be much higher because the figures only referred to 18 substances (3) of the many that are actually generated, because they are the only carcinogenic substances included in the survey Annual Industrial Products (IPM) is concerned only about 5,000 of the approximately 100,000 substances that are marketed. Being the only official data available, this made a very limited idea of the real situation. Obviously, this upward trend should not be only in the 18 substances mentioned, but in many other hazardous substances. And all this without also increasing day by day the number of newly synthesized substances that can have significant effects.
We could all be very quiet when in parallel with this increase in the production of carcinogens, recorded not only in Spain but in many other countries, would also not be a boom in the number of new cancer cases. But what is happening is the opposite, as on the other hand it is common sense. While the generation of carcinogens, and so obviously human exposure to them, health statistics also show an increase in cancer cases. So much so that according to World Health Organization (WHO) cancer has risen 19% since 1990 and, based on observed trends, the forecast is that by 2020 the number of new cancer cases will grow by 50 % (4). It is also particularly significant that it has more cancer in most industrialized countries. Europe, for example, has 25% of the global burden of cancer in spite of its population that would be expected to have much less (5).
The data are glaring enough to realize the seriousness of the problem and to find a crucial fact: it is wrong in the policies of disease prevention. Policies that should have happened, among other things, the strict control of chemical carcinogens. Obviously, if a disease is triggered in this way, obviously in epidemic proportions, is not acting properly on its causes.
Everything is perfectly well with what is known about the disease. Namely, that the majority of tumors do not respond to environmental and genetic factors but that even many of those in which it has a genetic role is probably not without the express concurrence of a number of environmental elements that favor.
Such facts do not cease to be ventilated by scientists as the Paris Appeal concluded that physicians worldwide, including several Nobel laureates, as Jean Dausset and François Jacob, who warned that chemical contamination is the main cause of lashes of humanity such as cancer, infertility and congenital diseases “(6). The signers concluded, as stated earlier, that advances in medical research will never be enough to stave off the threat if it is not applied the precautionary principle and prevents the production of toxic substances responsible. He said this because it is clearly a mistake to let the basic causes still acting with impunity, allowing the number of new cases grows and grows, while almost all the effort seems to focus on treatments. Common sense is perfectly reflected in that Castilian proverb which says that prevention is better than cure. It is as if seeing a bathtub will overflow because there are an open faucet, close the tap and no one will be satisfied with filling a water bucket after another.
Absolutely inexplicable way, it appears that part of the medical conform to the sorry state of affairs, allowing the number of patients grow and grow and dedicated only to treat them, to fill buckets of water, buckets of sick, without bet never turn off the tap that causes the disease. What is happening is that the faucet is open to such dimensions that a long bath that cancer is rampant and there are not enough bins or even treatments to disguise what is happening.
The dimensions of cancer has long beyond what any science fiction novelist could have written a few decades ago. And it is unacceptable to tolerate approaches from a warm part of the medical. Mixed approaches that ignores what the newest scientific research have long said. It is no longer acceptable, for example, a doctor, when talking about the role that some tumors have diets rich in fat, these fats we talk as if they were one hundred years ago, as if not yet known that these fats are loaded with a large amount of toxic synthetic compounds. The National Cancer Advisory Board cautioned the United States Congress on this issue, making clear that “the improper acceptance of the importance of contaminants in the diet and the environment being a hindrance to cancer prevention (7). This advisory body considered unforgivable lack of informing the public about contaminants that may exist in food and water, for example, which became pathetically inadequate, if not ridiculous, that seek nutritional advice to prevent illness. How will the population to adopt a healthy diet if it steals the knowledge of these things?. Information on these things should be a focus of any policy approach of the disease it purports to be something more than a pantomime. Surprisingly not made. Why?.
Nor is it acceptable that many times, when someone is diagnosed with cancer, the doctor, who usually has no idea the real cause of this tumor, the patient simply espeto any cliché about the genes or snuff, for example, to exit Step. The patient deserves the respect that should make the doctor aware of all that at this time really knows science.
It is as if, in a way, having no health policy focused on prevention but on treatment, not only had eyes for the latter and the causes have ceased to matter. As if to allude to them valiese released with any commonplace. But it can not be good, as if it were inevitable, ignore the causes of something. Do so is unacceptable. Are no longer eligible to obviate ambiguities comfortable these crucial issues that no doctor can seriously ignore.
At this point there are so many thousands of scientific articles that have been published about these things and nobody can claim ignorance and behaving as if the world we live in the bucolic scene was before the Industrial Revolution.
Some researchers such as Clapp, Howe and Jacobs, University of Massachusetts Lowell are working hard to make society see rioja (8). After engaging in reviewing hundreds of recent research on the environmental causes of cancer are absolutely clear that we can no longer settle for manidas some ways to explain the increase of cancer in industrialized countries. That is not enough blame, for it is convenient to such things as the aging population, snuff, diet (meaning it in a way that does not explicitly vague toxic substances carried) or genes ( “just Our genes do not change so fast, “he said). These things tell us Clapp and his colleagues are not sufficient to explain the brutal explosion of cases of cancer that has lived in a single generation. Because we are talking about a real explosion: the overall incidence of all cancers rose a whopping 85% between 1950 and 2001 (9), a trend which, far from being slow, accelerated increasingly (10).
Clapp and remind us that while his companions “to 1950 almost one in 4 Americans can expect a diagnosis of cancer during their lifetime. Today almost one in two men and one in three women expect to hear such a diagnosis, “to the point that today cancer is the second leading cause of death in absolute terms and the first among people with less than 85 years” ( 11).
We regret that these scientists is that despite the scale of the problem is a sad trend that takes the time to talk about preventive measures, to cling to measures relating to factors that affect only very specific, such as snuff, which never has been linked to most cancers, especially those that are growing in recent times as “melanomas, lymphomas, brain and spinal cord.”
One of the cancers whose growth is more eloquent in many aspects, such as having to do with the weight that some unjustified, regardless of the lessons of science, they want to give the aging, the testicular cancer that would have doubled in recent overall incidence rate in all ages (12) and that “most commonly affects men between 20 and 30 years, having grown old in this sector at least 75% between 70 and 80, can not be attributed to improved diagnostics “(13). But is that the types of cancers that are firing too. Researchers John A. Newby and Vyvyan Howard, University of Liverpool in the UK, as discussed in this country has been given, for example, an increase of 38% in cases of prostate cancer and 18% in the breast and Hodking not in the lymphoma, and all this just between 1989 and 1998.
For researchers at the University of Massachusetts Lowell is by no means coincidental that the increase of cancer has coincided with a series of changes that gathered steam particularly after the Second World War. Before that there was no conflagration, many plastics, detergents, solvents or pesticides, nor many of the industries or sources of such substances as mercury, lead, arsenic, toluene, trichlorethylene, DDT, PCP, .. Americans now have less than six miles from its home sixth part of Americans and hundreds of different sources of pollution existing today.
In recent decades we have witnessed some remarkable changes in the quality of the environment in which we live. And it is no coincidence that so many scientific studies recording how precisely those places where certain chemicals are more present, it becomes this cancer. As these researchers say, cancer is more common in cities, in farming states, near points of discharge of hazardous waste, where the wind comes from certain industries and around certain wells which draw water for drinking . Patterns of a high incidence and mortality from cancer are linked to areas with pesticide use, toxic work exposures, hazardous waste incinerators and other sources of pollution. ” That is what we are hundreds of scientific studies conducted in the United States and throughout the world.
Precisely one of the things that clearly evidence linking cancer to environmental factors is that clusters of cases occurring in the vicinity of major sources of pollution. In Spain, for instance, has seen such a thing thanks to a study by the Instituto de Salud Carlos III. This institution of the Spanish Ministry of Health recently issued a Municipal Atlas of Cancer Mortality in Spain (14) is appreciated, well, huge differences, depending on the location where you live, in terms of mortality from this disease (15). Evidently, according to Dr. Gonzalo Lopez Abente, a major study, “genes do not explain these patterns of distribution.” In view of the results you see, as López Abente, which is largely the cases appear to follow “the pattern of industrialization (16) and various environmental conditions.
There have been various investigations on some particular points of conflict such as the industrial environment of Huelva, a city of more chemical pollution in Europe. Specifically, the Council for Scientific Research, for example, found that this area had significant excesses of cancers (17). In some cases of skin cancer in men, kidney, stomach, liver or prostate, those excesses were particularly striking. Excess of 53% in skin cancers, 27% in kidney, 19% in stomach and liver or 14% in prostate (18).
Even a percentage of cases of lung cancer, many people tend to associate more with the snuff, could be explained in this way, as shown by various investigations of great interest. In one, conducted by the University of Trieste in Italy and published in the journal Nature, researchers had made a map of some northern cities in the country considering those that exceeded the rate of cancer deaths lung. In turn, made another peculiar map, which appeared in those cities around which was higher mortality of lichens as a result of industrial pollution. What was striking that the cities in which more died lichens were the same in that there were more deaths from lung cancer. According to professor of biology at the University of Trieste, Pier Luigi Nimis, the activity of the chemical was filling the air with a cocktail of carcinogens (19), which obviously could be contributing to the growth rates of a series of cancers.
Greenpeace in February 2008 issued a report stating that 25 hot spots of pollution in the Basque Country, Catalonia and 15 in 19 in Andalusia and consistent as the highest rates of cancer with the most contaminated areas (20). Sometimes there are sectors of the population who are wary of such reports have no basis to believe that enough. The downside of the matter is that such reports are often based on scientific data, such as the Instituto de Salud Carlos III for example. I say bad, that one would prefer to have elements to believe that environmentalists really complaints are unfounded. Unfortunately, what one is watching, year after year, too often, it is the opposite.
Indeed, one element that moves me to the concern about the seriousness of the situation is that, in reality, it is becoming less necessary to the reports of environmental organizations. Just read the data of official institutions, and of course, review some of the most prestigious scientific journals in the world. The issue is not only the voice of environmentalists, but the outcry from the scientific community. Things are already too clear.
There are a number of very obvious facts, which can not be ignored. For example, it is well known that in traditional societies, those that had not adopted the changes to which we are referring, cancer was a disease almost non-existent. So is that when members of those societies migrated to our own, exposing the same environment that we eventually have the same rate of cancer that we (21). This is another test.
Clapp, Howe and Jacobs reminds us in 1977 as other researchers, as Higginson and Muir (22) were clear that 80% of cancers were explained by environmental exposures and encouraged to conduct epidemiological studies “related to migrants, geographical variations in incidence, changes in risk over time, correlative studies and reports on clusters of cases. ”
It seems that lie after so many years and despite many investigations, has not been too much for improving the prevention of the disease and that researchers from the University of Lowell Machachussets, like many other scientists on the planet, still claim that with the disappointing feeling like voices crying in the wilderness, to increase efforts to prevent exposure to carcinogenic compounds. ”
“Ignore the evidence,” saying in a very serious tone, “is to consciously illness or death of thousands of people.” And I say to that pitch because they know well that that is precisely what we have been doing for too long governments in countries like USA, which is that they play closer. Unfortunately, many other countries, including Europeans, have taken the same course. In all this, of course, play an important role economic interests involved that make it applies to mute the voice of science. The most serious case is that there is silence the voice of a few inquiries, but the unanimous cry of thousands of them.
In the review team Clapp, referred to above, was collected many studies that tell us about such things as exposure to pesticides and brain tumors, leukemia or Non-hodgkin’s lymphoma, solvents such as benzene and leukemia or lymphoma not -Hodking of tetrachlorethylene and bladder cancer and trichlorethylene and Hodking disease, leukemia and cancers of the kidney and liver, vinyl chloride and soft tissue sarcoma or liver cancer, of mineral oils liquids and metal industries and their link with skin cancer, nasal passages, larynx, stomach, bladder and rectum of metals such as arsenic and cancers of bladder, lung and skin-products derived from the processes of mass chlorination of water, such as trihalomethanes, and its link with problems such as bladder cancer, and polycyclic aromatic hydrocarbons from various petrochemical compounds and other combustion, including vehicle emissions, and its relation to cancers such as bladder, lung and skin, such as asbestos fibers and mesothelioma, cancer of the larynx, lung and stomach cancers to ionizing radiation and bladder, bone, brain, breast, liver, lung, ovary, skin, and thyroid, as well as leukemia, myeloma sarcomas or multiple … And hundreds of substances and disease, studies in a growing list of investigations (23).
In the same vein are other magnificent scientific reviews like the one made by John A. Newby and Vyvyan Howard (24), above. These researchers at the University of Liverpool reviewed over three hundred scientific papers, focusing on cancers whose growth may be enhanced by hormone levels, or chemicals that mimic these hormones (as, for example, some pesticides), such as cancers of prostate, testicular and breast cancer. The findings of the review and Howard Newby, indicating that chemical pollution may be having an important role in the rise in the incidence of these cancers. They expressed particular concern about the shortcomings of traditional toxicology, which have overlooked what the literature says about things like the effects of the complex mixture of chemicals that accumulate in the interior of our bodies.
Part of the official in charge of the fight against cancer are still not wanting to see what happens, eagerness to develop expensive treatments or expensive genetic research, among other things, it appears to be more profitable for someone. And while, you forget the priority that should preside over any health policy: prevention. But we are not talking about an alleged prevention, like the one called “prevention” to the simple early if something is detected when they have not been warned before, but a real prevention.
Proof that there must be a very important thing is forgetting to include in preventive policies that apply is that the statistics of cancer continue to grow and grow. Each time the percentage of new people who develop the disease is greatest. That although both types of tumors in some treatments can reduce or delay some mortality, as an increasing number of sick people, the total numbers of deaths are very high. Not to forget that, obviously, not only the death but the suffering caused to an increasing number of people, with all that this implies a social and personal level.
Observers of the consequences of chemical pollution on human health as Anne Steinemann, University of Washington State are very good friends to remind us again and again the statistics are, by themselves, an overwhelming proof that there is something that health authorities should be doing wrong. Something very important about what they must have forgotten to work. How to explain if not by example, Steinemann says that childhood cancers increased by 26% just between 1975 and 1999, with dramatic increases in some types such as acute lymphocytic leukemia who had fired a 62% or brain cancers and nervous system that would have a 50%?. How to explain that testicular cancer has become the most common among men between 15 and 35 years of age, having grown by 85% between 1973 and 1999?. How to explain the increases in many other tumors?. A notable case we have in breast cancer, which in another article I will say more. Steinemann called attention to the fact that if current trends continue, this cancer affects one in four of the grandchildren of the young women of today.
Steinemann concluded by stressing that we have already said something, but to be repeated because, despite being a known by any scientist, it seems that is not yet properly taken into account that “according to the American Cancer Society (American Cancer Society ), only 5 to 10% of all cancers are attributable to hereditary factors, the rest appears to damage and other environmental exposures that appear throughout our lives “(25). When will these data, taken as a basic knowledge of cancer for decades, are taken into account?
It is true, however, that there may be people who do not know. But not among scientists or minimally trained people in these matters. If you know any of these people might be good to give them some argument to convince the obvious. For example, what the prestigious epidemiologist Miquel Porta, on this issue. Porta believes that a significant error is that there are people, poorly documented, they conflate with rioja rioja genetic hereditary, although two different things. There may be things that are not inherited genes. And there may be things that are not genetic inheritance.
You can, for example, have genetic alterations that are not inherited but acquired throughout life. What’s more is that this may not happen as a rarity, but it is something that happens constantly. Millions of genetic alterations and occur in humans every day. Coarse compared to some vision of what is the genetic spread, for example, through some newspaper reports lacking rigor, the vision of science is quite different. For example, say that something is genetic does not mean that something in the genes that determine everything, almost as if the intelligence had its own genes were a kind of tyrannical dictators in the micro-organism. In reality, genes are no more than a mere part of a package and they act on many other components. What is, after all, is an interaction between genes and complex cellular environment and extra-cellular. And thus, the weight of the epigenetic, ie the whole complex reality that acts on genes, can be brutal.
On return to the topic of cancer, but from a position clearly unscientific many people believe, without any basis, that genes are responsible for everything, the truth is that what exists, rather, is an accumulation of genetic and epigenetic alterations, normally bought a lifetime, which is a key causal process linking the environment with diseases like this that have some complex cases (26). In this context, the toxic chemicals that one receives from the moment of conception in the womb of the mother, can have a tremendous weight.
That is what we are showing hundreds of cancer research, showing the important role that the environment has on the disease. One of many examples can be cited on this issue as we have in the relationship that can exist between pollutants and cancers as hostile as pancreatic cancer. One of the world’s leading experts in this field epidemiologist Miquel Porta, who in 1999 published in The Lancet an article based on research he had done and had shown that the relationship between the levels present in the blood of a  number of pesticides such as DDT and DDE, the metabolite, as well as other substances such as PCBs, and the mutation of a gene (gene k-ras) that are associated with cancer development in question. Interestingly there have been special incidence of cancer among workers in industries such as rubber and rubber, printing, petroleum, chemical, leather, agriculture, mechanics and metallurgy. Sectors where there may be exposure to substances that could be involved such as asbestos, solvents, organochlorine, polycyclic aromatic hydrocarbons, pesticides, radiation or dyes (27). It is solvent and pesticides on which there is more evidence about their involvement in these tumors. Cited as a curious study of the chemical members of the American Chemical Society who died between 1948 and 1967 and which reported an excess of deaths from this cancer. One study comes a work attributed to 26% of these tumors. It is a particularly aggressive cancer that in 1998 was the seventh leading cause of cancer death in men and women in the sixth. That year he killed 1958 men and 1651 women. Worse still, its progression between 1955 and 1989 the number of cancer mortality in Spain grew by no less than 279%.
We can not dwell too much addressing the research has been done on other cancers and are frequently to further strengthen the idea of the important role that chemical contamination can have on the development of many types of tumors.
Research such as that made by the team of the Hospital Universitario de Bellvitge (28 ) (Barcelona), headed by Victor Moreno (29) and that would be collected in the journal Environmental Health Perspectives (30) and dealing with colon cancer, one of types of tumor that punishes people in industrialized countries, where is the third leading cause of cancer death by finding a link between the disease organochlorinated toxic substances that are ingested with food, such as some PCBs (31) . People with cancer were twice that of PCBs than they had. Interestingly, there is well aware that diets high in fat have more PCBs and other contaminants, which may be taken into account when talking about fat as risk factors in cancer. Several other studies (32) discuss the relationship of this cancer solvent, 1, 1-dichloroethane, alachlor, aromatic amines, byproducts of chlorination, ionizing radiation, 2,4,5-T, aldrin, dieldrin, DDT, nitrosamines , dioxins, organophosphates, PAHs, toluene, etc..
We could well go on, one after one, hundreds of studies on many different tumors (thyroid, stomach, uterus, soft tissue sarcoma, ovarian, nasopharyngeal, non Hodking lymphoma, lymphoma Hodking, liver, larynx, kidney, cervix, bone, ..) and the link a percentage of cases, sometimes significant, may have to exposure to toxic substances. But as I said, we would never (33). Furthermore, the number of studies in this sense to grow, accumulating evidence. We, therefore, to dwell a bit more on other items with only a few types of cancer as an example, breast, prostate, testis and tumors in children. After reviewing some of the things that we know the vision that you have cancer is different.

  

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NOTES

1 David Servan-Schreiber. Anti-toxic. Espasa.2008.

2 SBI 2006 Report. Environmental Health Indicators, pg 341.

3 Brea coke and coal tar or other mineral tars, benzene, vinyl chloride, ethylene oxide, formaldehyde, hexachlorobenzene, DDT, of halogenated aromatic hydrocarbons nes, tetrachlorethylene, trichlorethylene, dichloromethane, acrylonitrile, buta-1, diene-3, chlorobenzene, o-dichlorobenzene and p-dichlorobenzene, styrene, carbon tetrachloride, creosote oils.

4 WHO 2003.

5 Bray F et al. Estimates of cancer incidence and mortality in Europe in 1995. Eur J Cancer 2002; 38: 99-166. It is also significant that the cancers are more common in the developing world, as is often the causes are different than those suffered in the developed world. In this case make it an act of presence of certain factors of pollution.

6 Call, was born in Paris on May 7, 2004 at a reunion organized by the Association for Research anticancer therapeutics (ARTAC), with support from the UN. The signatories wanted to support this legislation against the attempt to reach the chemical industry to lower its demands. Among the signatories are also former UN Secretary General Boutros Ghali, Luc Montagnier and Huber Reeves. The signatories believe that the available scientific knowledge supports that chemical contamination is primarily responsible for the increase in cancer cases in developed countries since 1950, except for lung (mainly due to the snuff).

7 S. Steingraber Living Downstream: An Ecologist looks at cancer and the environment. Reading, MA: Addison-Wisley Publishing Company, Inc., 1997. 359 pp. R.W reported by Clapp et al. Envir. and Occup. Causes of Cancer Re-visited. Journal of Public Health Policy (2006) 27, 61-76.

8 See, for example: Environmental and Occupational Causes of Cancer Re-view. Clapp RW, et al. Journal of Public Health Policy (2006). 27, 61-76

9 Ries LAG, et al. SEER Cancer Statistics Review, 1975-2001 Table I-3 Bethesda, MD: National Cancer Institute, 2004, Accessed February 2005.

10 American Cancer Society. Cancer Facts & Figures 2005. Accessible at http://www.cancer.org. See, for example, what happens, for example, tumors, among others, liver, melanoma, thyroid, soft tissue sarcomas, etc.

11 Neither are good prospects, for example, the British, among whom the risk of getting cancer in their lifetime would be 35% in men and 33% in women. In the UK, one in four deaths is caused by cancer (Cancer Research UK. 2003).

12 JA Newby & CV Howard. Environmental influences in cancer aetiology. Journal of Nutritional & Environmental Medicine 2006, 1-59.

13 Environmental and Occupational Causes of Cancer Re-view. Clapp RW, et al. Journal of Public Health Policy (2006). 27, 61-76

14 was based on more recent data that closed were available: those from 1989 to 1998.

15 Municipal Atlas of Cancer Mortality in Spain 1989 1998. Area of Environmental Epidemiology and Cancer. National Epidemiology Center. Instituto de Salud Carlos III (2007). Were detected, for example, large clusters of cases of lung cancer, larynx, or connective tissue in areas of Cadiz, Huelva, Spain, Asturias or Basque Country. Geographical distributions and incidence rates of certain tumors such as pancreatic, colon, uterus, breast, stomach, pleura, etc..

16 El Pais, Friday August 31 2007.

17 can be found online at the website of the CSIC (http://www.csic.es). Also of interest to another level other data on short-term effects of air pollution on mortality: results from the EMECAM in Spain ,1993-1996. Spanish Journal of Public Health. Antonio Daponte Codina.

18 See, for example, data reported by Joan Benach, José Miguel Martínez (U. Pompeu Fabra).

19 Many other studies in the same sense as the one published by scientists from Canada and USA in the journal JAMA that concluded that air pollution in cities contributes to mortality from lung cancer.

20 Never be simplified in any case because the factors that may be many. The chemical can be added other factors such as, for example, radiation of various kinds.

21 See, for example: Environmental influences in cancer aetiology. JA Newby and Howard V. Journal of Nutritional & Environmental Medicine. 2006, 1-59. PrView article.

22 Higginson J, Muir CS. Determination of the importance of environmental factors: the role of the epidemiology. Bulletin du Cancer 1977. 64 (3) :365-384

23 Clapp et al, updating the data cited in another report: Environmental and occupational causes of cancer. New evidence 2005-2007. Collected 415 substances identified as carcinogens or suspected to be, making further studies on various tumors.

24 Environmental influences in cancer aetiology. Journal of Nutritional & Environmental Medicine.2006, 1-59.

25 Steinemann A. (2005) Human exposure and health hazards. Part 2. Electronic Castilian edition of Rachel’s Environment & Health News 811. Health and Environment. Information Bulletin 811. Peter Montague Editor.

Gaceta Sanitaria 26 (2005). 19 (4): 273-276.

27 Alguacil J, Porta M, et al. (2002). Occupational exposure and pancreatic cancer: a review of international literature. Arch Prev Riesgos Labor 5 (1): 21-29

With the participation of 28 Catalan Institute of Oncology and the CSIC

29 U. Barcelona

30 M Howsam et al. (2004). Organochlorine exposure and colorectal cancer risk. Haalth Environmental Perspectives. 112 (15)

31 As the PCB 28 or PCB 118

32 See, eg CHE toxicant and Disease Batab

33 We could also expand on various interesting aspects of cancer in relation to the effects it can have on chemical exposures, but we will. Just to comment briefly on some believe that while the effects of toxic substances in a simple and linear, as one is exposed to a substance that alters our DNA, leading to cancer, the thing may be more complex. May not be the substance which has favored the change, but others, but that contribute to their growth mimic female hormones, or that what makes this substance, alone or in community with others, to damage the immune system, slowing not only the body’s defense against tumors, but also against infections which, in turn, can weaken the body making it more vulnerable to cancer. And in so many other scenarios.

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(Pollutants and cancer)

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